Teatro

Cena-espectáculo con Pinter

El Centro Dramático Nacional rescata «Celebración», la última obra del autor 

La Sala Francisco Nieva se convierte en un restaurante
La Sala Francisco Nieva se convierte en un restaurante

Esto no es un restaurante, aunque lo aparezca. Usted se sentará en una de las mesas, junto al resto de comensales, que no comerán, y los protagonista. Tampoco es un musical, aunque haya un cantante y un pianista. Es una obra de Harold Pinter, concretamente la última, con lo que ello significa: «Es una pieza muy cercana a la actualidad, aunque esté escrita en el año 99. Critica con la sociedad a la que caminamos con personas muy agitadas que buscan el éxito rápido», comenta Carlos Fernández de Castro quien plantea según Gerardo Vera, «una propuesta radical y arriesgada». La primera decisión fue convertir la sala Francisco Nieva en este restaurante: «No se podía hacer a la italiana. El público se va a sentir como si espiara en la mesa de al lado a alguien que discute, sin pudor a todo volumen con la novia», prosigue el director. Pues se trata de dos matrimonios en la cuarentena que van a celebrar su aniversario. Esto que se convertiría en un vodevil en manos de cualquiera, es una ráfaga de diálogos sorprendentes en manos de la ametralladora que fue Pinter, un autor «absolutamente crítico con la sociedad en la que vive, pero además lo hace en primera persona y eso se nota especialmente en esta obra», argumenta Fernández de Castro.

Ráfagas de ametralladora

Debemos admitir que el Premio Nobel ha servido para que desenterráramos sus obras que nadie había representado durante décadas en España: «Ha tenido que pasar tiempo después de instaurar la democracia para poder hacer teatro político, porque si no consideraban que criticabas el nuevo sistema y eras un carca», admite Fernández de Castro.

El director ha invitado a su restaurante a un nutrido grupo de actores a los que valoraba primero como personas: «En este mundo se ha confundido la fama con el trabajo. Hay muchos que piensan que no trabajamos porque somos artistas. Así que he elegido a gente que viven, luchan y además, son profesionales», continúa. A muchos de ellos los conocen: Lola Baldrich, María Casal, Jesús Cisneros, Gabriel Garbisu, Sergio Otegui... En el papel de camarero, que ejerce de dinamizador de la trama, Miguel Rellán.

Sin argumento

Los intérpretes se sienten cada día más fascinados por masticar cada día los diálogos de Pinter: «Es que además de dramaturgo fue poeta, y eso se nota», aseguran. «No es una historia argumental. Otros autores, como Lope, Calderón y Shakespeare te dan toda la información sobre los personajes, aquí no –comenta Otegui–. Aquí hablan sin parar porque el silencio es más peligroso». El reparto descubre cada día, con los sorprendidos espectadores ante la velocidad de la acción, algún detalla que no habían percibido. El director apuesta a que el éxito de la propuesta será tal que repondrán este título la temporada que viene. En sus manos está.

 

El detalle
Usun Yoon, actriz
Ni nació en Utrera, como afirma en su programa «El intermedio», ni es una tonta del bote. Usun Yoon es coreana de nacimiento, Master en Relaciones Internacionales, deportista de élite en natación y tiro con arco y sí, tiene formación teatral. Se curtió entre 2002 y 2005 en el Teatro Popular La Barraca. Aquí, es Sonia.