Lo de Kioto va mal por Ramón TAMAMES

Lo de Kioto va mal, por Ramón TAMAMES

Representantes de todo el mundo se reunieron en Bonn del 6 al 17 del pasado mes de junio, en un encuentro preparatorio de la ONU sobre el cambio climático; sin que alcanzaran resultados significativos. El ambiente, desde luego, no fue nada propicio, pues poco antes de esa reunión, la Agencia Internacional de la Energía había publicado un informe expresivo de que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero (GEI) llegaron en 2010 a un récord histórico de 30.600 millones de toneladas. Por otra parte, en el anterior mes de mayo, en el observatorio del volcán Mauna Loa de Hawai se constató que la concentración de CO2 en la atmósfera se sitúa ya en un nivel de 395 partes por millón (ppm), frente a la cota de 315 ppm en 1957, cuando empezó a colectarse esa clase de datos.
De seguir la tendencia que marcan esas dos informaciones, será difícil no superar en 2020 el aumento de dos grados centígrados en la temperatura del planeta, infringiendo así el objetivo principal del Acuerdo de Copenhague de 2009.
Después del encuentro de Bonn, hay serias dudas sobre la viabilidad de que el Protocolo de Kioto pueda mantenerse vivo en la Conferencia sobre el Clima (COP-17) que se celebrará en Durban, Sudáfrica, en diciembre de 2011; y en esa dirección, países como Japón, Canadá y Rusia ya se niegan a renovar su adhesión al Protocolo, argumentando que debe ser reemplazado por un nuevo acuerdo verdaderamente global.
En resumen, la renegociación del Protocolo de Kioto se ha convertido en una entelequia y no se ven grandes intenciones para sustituirlo por un nuevo mecanismo global. Los responsables son todos; empezando, desde luego, por Estados Unidos y China, los dos países con mayores emisiones de GEI y que rehúyen hacerse cargo de sus graves responsabilidades.