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China ataca a EE UU y recrudece la «guerra de divisas»

La quinta cumbre de líderes del G20 arrancó ayer en Seúl en medio de profundas diferencias sobre cómo afrontar la guerra de divisas, un conflicto que amenaza con quebrar la unidad que ha mostrado el grupo en los dos últimos años

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En los dos últimos días, los viceministros de finanzas y los negociadores de cada país han mantenido reuniones maratonianas para tratar de lograr un consenso sobre qué pasos seguir en esta materia, de manera que quede sellado en el compromiso final que hoy firmarán los mandatarios. Pero, de momento, el acuerdo se ha mostrado esquivo. El portavoz de la cumbre Kim Yoon-kyung, reconoció que los negociadores no «han sido capaces ni de ponerse de acuerdo sobre a qué hora retomar las conversaciones». El miércoles, las discusiones fueron tan acaloradas, con gritos incluidos, que tuvo «que dejar la puerta de la sala abierta» para que se enfriara el ambiente.

El conflicto es importante, porque los compromisos que adopten sobre cómo manejar las divisas puede llegar a cambiar completamente la política económica de un país. EE UU acusa a China de frenar voluntariamente la cotización del yuan para hacer sus exportaciones más atractivas.
El gigante asiático y otros países con superávit comercial, como Alemania, critican a EE UU por inundar de dólares la economía mundial, después del anuncio de la Reserva Federal estadounidense (FED) de una expansión monetaria de 600.000 millones de dólares. Ayer mismo, funcionarios chinos aseguraron que esta decisión «minará la recuperación económica global», pues el exceso de liquidez «incrementa la vulnerabilidad de los mercados y países emergentes».

Pese a estas dificultades, los países han mostrado su determinación en alcanzar un acuerdo, aunque sea de mínimos, recurriendo a recursos como evitar la palabra «devaluación» y usar el término «infravaloración». Otra posibilidad es que el grupo se dé un plazo de seis meses para resolver el problema, antes de la próxima cumbre, que se celebrará en Francia a mediados del 2012.