González se declara «disponible»

Hace vibrar a un «deprimido» PSOE y le pide militancia «pura y dura». Llama a la movilización y a recuperar el «debate político consistente» 

Día de emociones y reencuentros; de hermandad y de impostura; de puesta en valor de lo que son y lo que fueron; de ministros y ex ministros; de panas y sedas... Las fuerzas vivas del «viejo» y el «nuevo» socialismo se dieron cita ayer en el Congreso para celebrar el centenario del primer acta de diputado que en 1910 obtuvo Pablo Iglesias para el PSOE. Y todo en un momento en el que el socialismo cotiza a la baja, la credibilidad de su líder está bajo mínimos y la militancia se siente huérfana de discursos y de «mesías». Allí estaban Corcuera, Ibarra, Barrionuevo, Solana, Serra, Guerra... y una ristra de ex mezclados con la nueva hornada del socialismo. Nada tiene que ver una generación con la otra, ni aquél tiempo con aquél, ni la política de entonces con la de ahora. Por la mañana, en las intervenciones de José Bono, Alfonso Guerra, Gregorio Peces Barba y José Antonio Alonso ya se hicieron notar las diferencias. Por la tarde, llegó Felipe González y fue el acabose. Apabullante aplauso con el que los más de 800 parlamentarios y ex parlamentarios que llenaban la vieja Sala de Columnas recibieron al otrora presidente del Gobierno, que llegó al mismo tiempo que Zapatero. La expectación era máxima y el momento dificíl. Pero González habló y 30 minutos le fueron suficientes para que el socialismo vibrara como no lo hacía desde hace meses. «En estos 100 años hemos tenido más tiempos de dificultad que de bonanza –dijo– Si algo he aprendido en el PSOE es que se mueve mucho más cuando ve dificultades y tiene un propósito que cuando vivimos épocas de bonanza». Declaración de principiosCon eso hubiera bastado, pero el ex número uno hizo además una declaración de principios, consciente de que sus palabras podían malinterpretarse: «Cuando el PSOE y el país van bien, a mí me cuesta menos trabajo tomar distancia, y cuando el PSOE tiene dificultades porque el país también las tiene, me encuentro más próximo y disponible». Luego, aclaró que su proximidad en los momentos duros es desde la «militancia pura y dura». Habrá quien piense que González no comparte proyecto con Zapatero, que mantiene una distancia crítica con el hoy presidente y que la relación es inexistente. Dos anécdotas que ambos desvelaron ayer demuestran lo contrario. González contó que el fin de semana de mayo que los líderes europeos, después del Ecofin, improvisaron una cita por los ataques al euro, Zapatero le pidió que asistiera . Y el hoy jefe de Gobierno desveló el contenido de un SMS que le remitió el ex presidente el día que anunció el tijeretazo social: «Hoy más que nunca tienes todo mi apoyo. Gobernar es esto: tomar decisiones difíciles y duras». González hizo notar en su discurso la falta de un «discurso político consistente» y la «depre colectiva» que percibía en el socialismo y dijo que «éste es uno de los momentos menos malos y con mejores expectativas». De ahí que entrara a diseccionar la crisis y decir que Zapatero ha hecho lo debido, aunque «no lo haya explicado lo suficiente» y así se lo reprochara antes de aconsejarle también que ha llegado el momento de dejar de hablar de derechos y hacerlo de obligaciones. «Es progresista decir a la gente que hay que trabajar más y vincular el salario a la productividad». Lo que tenemos, dijo al PSOE, es tener el propósito claro y «movilizarnos». Porque, concluyó, la peor desgracia que le puede pasar a España es «dejarla en manos de una oposición tan irresponsable». Morajela: «Vamos a taparnos la yugular y a trabajar, para que esperen no dos años, sino seis más».