Tortitas no siempre saludables

De arroz o de maíz constituyen una buena opción como tentempié y no como sustitutivo de una comida. Apenas aportan calorías, pero poseen una cantidad de sal nada despreciable y las de cacao albergan grasas saturadas 

Tortitas no siempre  saludables
Tortitas no siempre saludables

Fruta, galletas o yogures han sido, por excelencia, los productos protagonistas a la hora de tomar un tentempié en la media mañana y en la merienda. Sin embargo, esta tendencia ha variado en los últimos tiempos para dar la bienvenida a las tortitas de arroz y de maíz, un snack que se presenta como una solución ligera para calmar el ansia a la hora de picar otros alimentos más calóricos. La media mañana debe aportar alrededor del cinco al diez por ciento de la ingesta total, mientras que la merienda ha de constituir el 15 por ciento de las calorías totales de la dieta diaria.


Este producto, poco procesado, surge después de someter a los granos de arroz o de maíz con su propio punto de aceite y sal a temperaturas muy elevadas dentro de un molde. Después, el cereal «explota» debido al efecto vapor que produce la alta temperatura a la que se somete. Los cereales son la base de las tortitas. Ya sean de maíz o de arroz, «constituyen unas materias primas de interés nutricional, sobre todo porque poseen muy poca grasa y suponen una buena fuente de hidratos de carbono complejos. Además, en su proceso de elaboración no hace falta el empleo de ningún tipo de grasa porque el cereal simplemente se hincha», explica Dolores Silvestre Castelló, profesora de Nutrición de la Universidad Cardenal Herrera CEU de Valencia. Sin embargo, la directora de proyectos de la Fundación Española de la Nutrición (FEN), Emma Ruiz, sostiene que «lo lógico es que cuando las grasas en el procesado se calientan no lleguen a enranciarse, ya que adquirirían un sabor y olor extraño y compuestos no deseables poco saludables". Por ello, si es necesario calentarla, se emplean grasas que puedan resistir esa temperatura». En cualquier caso, Silvestre advierte que si el tratamiento, también conocido como proceso oxidativo está bien hecho, «no tiene por qué suceder esto, sobre todo porque lo normal es no añadir ningún tipo de grasa, tan sólo la propia que lleva el cereal, que es mínima por lo que el valor calórico de estas tortitas es mínimo». En cualquier caso, Ruiz insiste en que «en el etiquetado debe constar qué tipo de grasa llevan, aceites vegetales, de oliva, etc, al menos por cada cien gramos de producto o por unidad. Dependiendo de la marca, hay algunas tortitas que poseen desde 0,2 gramos de grasa por cada cien gramos hasta tres gramos o más de grasa».


Dado el creciente interés que ha despertado entre los consumidores las tortitas de cereales, cada vez son más las variedades nuevas que, con el objetivo de incrementar el sabor, les han añadido chocolate. En este sentido, Silvestre advierte de que hay que tener en cuenta que tanto «desde el punto de vista lipídico como organoléptico, cambia considerablemente por lo que hay que considerar su ingesta y tomarlas de forma puntual». Conviene fijarse en el envase, según Ruiz, «si llevan grasas vegetales y no se especifican ya que pueden ser de coco, palma o palmiste». Asimismo, no hay que olvidar que en su composición incluyen una cantidad de sal nada despreciable, 0,9 gramos por cada cien gramos de producto comestible por lo que, según Silvestre, «todas aquellas personas que padezcan hipertensión deben moderar su consumo».

Alternativa al picoteo
El hecho de que estén pensadas como una alternativa ligera radica en su escaso valor energético, unas 30 calorías por unidad que, además, «llenan y aportan energía, aunque en ningún caso sustituyen a otra comida», recuerda Silvestre. Desde la Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas (AEDN), aseguran que «no poseen grasas trans, sólo un bajo contenido en grasas saturadas, ni colorantes ni conservantes y tampoco cuentan en su composición con ingredientes genéticamente modificados. Por ello, son una buena opción para todas aquellas personas que muestran una gran sensación de apetito entre horas o tienen tendencia a escoger alimentos supérfluos entre las comidas principales». Además, continúan, «cuentan con un interesante contenido en fibra dietética». 


Pese a que su ingrediente principal es un cereal, las tortitas, según Ramos, «son válidas para los celiacos y pueden consumirlas sin ningún tipo de problema, pero siempre y cuando aparezca en el envase que es un producto apto para este tipo de personas, ya que sino, pueden contener trazas de otros cereales». Para hacer el tentempié más completo y variado, Ruiz recuerda que «no debemos olvidar con qué alimentos podemos acompañar a las tortitas, ya que si no tenemos cuidado podemos incrementar sustancialmente el valor calórico de la ingesta». Dada la importancia de seguir una dieta variada, los expertos insisten en que este producto no debe ser el único que se ingiera como tentempié. A este respecto, Natalia Ramos Carrera, dietista-nutricionista de SPRIM (Salud, Prevención, Investigación e Información Médica), insiste en que «lo más recomendable consiste en alternar entre las diferentes opciones como un yogur, un mini bocadillo, fiambre o fruta con las tortitas, para hacer la alimentación más amena». A modo de ejemplo, Ruiz recomienda, «tomar un día unas tortitas de arroz con jamón york y queso fresco acompañado de una pieza de fruta, o un yogur con cereales junto con un zumo de fruta natural». En esta misma línea se sitúa Silvestre, quien añade que «aunque el valor energético de las tortitas sea escaso, resulta necesario combinarlo, por ejemplo, con un yogur porque de nada sirve que la persona quiera mantener el peso o esté delgado si a la vez no consume lácteos porque, a la larga, tendrá más riesgo de padecer alguna fractura en los huesos».