La revolución pendiente por Ramón Sarmiento

La Razón
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A la escuela le espera una revolución. Pues la irrupción de las TIC exige afrontar más pronto que tarde los profundos cambios sociales, cognitivos y económicos sobrevenidos. Y parte de la solución pasa por la educación multimedia. La idea de la escritura como base de acceso de todos a la ciudadanía democrática y a la igualdad no puede ser mantenida en su formulación primera. La globalización exige crecer eficazmente y, a la vez, compartir recursos y opciones para respetar el derecho inalienable de que cada uno ande su propio camino. Nuestros alumnos no pueden vivir en una dualidad permanente: la de las aulas ancladas en la tecnología de la imprenta y la de la vida cotidiana inmersa en los textos multimedia. Como señaló Donald 1991, si el ser humano se ejercitó en la comprensión oral durante 100.000 años y sólo 5.000 para desarrollar la facultad de comprensión lectora, queda mucho camino por recorrer. No se trata de que los alumnos vean más televisión o naveguen por internet, sino de comprender y aprovechar los recursos de la nueva sociedad en la que hay cada vez más mediación, nuevos lenguajes, trabajo en paralelo, uso de la no linealidad y la lógica polivalente. Todo esto no puede darlo la escritura. Porque la escritura multimedia no consiste sólo en la copresencia de medios, sino en su interacción. Y, así como Sócrates sometió los «bellos discursos» de los sofistas a la capacidad crítica de sus discípulos para transformar aquella sociedad, así procede formar hoy ciudadanos capaces de comprender críticamente los multimedia. Porque la información es energía, el carburante disponible gracias a las TIC. Y, como el petróleo, la información bruta carece de valor antes de ser tratada.