Cocina para perezosos

Guillermo Summers y Federico García Serrano cocinan «Tapas para vagos»

García Serrano y Summers, mientras elaboran sus pinchos favoritos
García Serrano y Summers, mientras elaboran sus pinchos favoritos

¿Sabe qué es un «happening» de tapas? De esta forma convocaron a los periodistas para presentar la secuela de «Cocina para vagos», «Tapas para vagos», ambos libros de Guillermo Summers y García Serrano y editados por Martínez Roca. Se trata de la fórmula más práctica para recibir a los invitados. Según los autores, para que resulte una reunión diez sólo necesita una mesa amplia donde colocar los ingredientes que nunca deben faltar, entre ellos, panecillos, aceite de oliva virgen extra, vinagre de Jerez, quesos, jamón, conservas, patés, encurtidos, algún marisco, mayonesa y frutos secos. «Son productos que encuentras en cualquier súper y baratos. Además, es importante que exista una variedad para que el comensal pueda escoger. ¿Un imprescindible? algo de fruta, ya que después de comer apetece terminar con una pieza. Además, dan color, y cuando dos tonos combinan bien, parece que los sabores también tienen cierta gracia», apunta Summers.

Con imaginaciónSalmón ahumado con mermelada de tomate, cazuela de almejas a la marinera con brandi, croquetas de berenjena con chorizo, crudités con salsa de yogur y tortilla de aceitunas rellenas de pimiento son algunas de las recetas que García Serrano ha recogido en el libro: «El truco para lograr el equilibrio en una tapa es poseer la base de pan, un alimento principal, otro complementario y añadirle un toque final. En definitiva, mezclar sabores que se enriquezcan entre sí», añade el autor, quien asegura que la fruta armoniza bien casi con cualquier ingrediente, igual que los patés, que están estupendos con aceitunas, arándanos y piñones, por ejemplo. En verano poner en la mesa vasitos de gazpacho resulta ideal, ya que ayuda a digerir. Lo suyo es hacer una lista de la compra o ponerse delante de la nevera con imaginación». Y, después de engullir un bocado de membrillo, uva y queso, todo un clásico, Summers confiesa que cuando no le apetece mover un dedo entre fogones calma el apetito con una tapa de anchoa con leche condensada. Cuenta que el libro no va dirigido sólo a perezosos, sino a quienes no tienen tiempo o deciden dedicarlo a otras labores, como el dibujante: «Yo sólo sé hacer huevos, tortillas y filetes, pero tengo una excusa, porque mi esposa es una excelente cocinera, aunque reconozco que me hubiese encantado saber preparar más cosas, ya que la gastronómica es un área que tiene mucho de creativo. La mayoría de los pintores son imaginativos a la hora de cocinar también». Dicho esto, reconoce sin tapujos ser un defensor a ultranza de las conservas: «La fabada ‘‘El Litoral'' me encanta», concluye.