Entre el circo y el cierre patronal

Griffin ganó los mates. El atasco en las negociaciones del nuevo convenio colectivo amenaza la próxima temporada

BLAKE GRIFFIN, ala-pívot de los Clippers, saltó por encima de un coche para ganar el concurso de mates
BLAKE GRIFFIN, ala-pívot de los Clippers, saltó por encima de un coche para ganar el concurso de mates

MADRID- La gran fiesta de la NBA tiene sombras. Mientras Blake Griffin volaba por encima de un coche –un invento del ex madridista Marko Milic hace 16 años en Liubliana– para ganar el concurso de mates, las negociaciones entre la patronal y los jugadores para la firma de un nuevo convenio colectivo no avanzan; lo que pone en serio peligro el arranque de la próxima temporada. El actual acuerdo caduca el próximo 30 de junio y el Fin de Semana de las Estrellas era clave para el avance de las negociaciones. Las posturas están estancadas y el parón de 1998 – la temporada se quedó en 50 partidos y arrancó después de Navidad– está cerca de repetirse.

Con un colectivo que gana algo más de seis millones de dólares de media, los jugadores no están dispuestos a ceder un dólar en sus derechos. Mientras, a la Liga no le salen las cuentas. Quiere que los salarios se reduzcan en torno a un 30 por ciento, ya que eso supondría casi 800 millones de dólares menos en gastos. En las últimas temporadas se han registrado unas pérdidas medias de casi 300 «kilos» y las estimaciones este año rondan los 400. A más de la mitad de los equipos de la Liga les cuesta cuadrar sus números y hay franquicias –Sacramento, Memphis o Milwaukee– que son máquinas de perder dólares.

El caso extremo es el de los Hornets de Nueva Orleans, que se convirtió en el primer equipo de las cuatro grandes Ligas estadounidenses que tuvo que ser comprado por la propia competición para evitar su desaparición. David Stern, el comisionado de la NBA, ha lanzado un mensaje muy claro: «Es tiempo de iniciar una negociación porque un parón podría ser devastador».
El acuerdo después del «All-Star» parece muy lejano. Y eso supondría que los jugadores que tienen que negociar su nuevo contrato –Marc Gasol entre los españoles– se podrían plantear un regreso temporal a Europa.