Las espartanas de Miki Oca

Las españoles, que se definen como «guerreras», ganan a Chica en su estreno en unos Juegos Olímpicos

Londres- Acaba el partido y Miki Oca, subcampeón olímpico de waterpolo en Barcelona 92 y campeón en Atlanta 96, ahora seleccionador del equipo femenino, resopla. Empieza a recibir abrazos y felicitaciones. «Tranquilidad, tranquilidad. Paso a paso», pide él. Sus chicas debutaban en unos Juegos Olímpicos y lo hicieron con una gran victoria ante la subcampeona del mundo, China, por (11-6). Pero, ¿son sólo chicas lo que tiene a su cargo? Contestan ellas mismas con su grito de guerra: «¿Quiénes somos?», comienza la boya Maica García.
«¡España!», contesta el resto de jugadoras y el cuerpo técnico, haciendo una montaña con las manos. «¿Qué somos?», es el siguiente paso. «¡Guerreras!». Es la respuesta. El ritual acaba con: «¿Qué vamos a hacer?». «¡Ganar, ganar y ganar!». Leónidas y Luis Aragonés firmarían debajo. El ritual lo repiten antes de cada partido. «Lo inventamos hace dos o tres años entre todas juntas y lo único que hace es demostrar lo que somos: "Guerreras que van a luchar y a ganar"», explica Anni Espar, hija del ex entrenador de Barcelona de balonmano Xesco Espar, autora de tres goles.

Ayer cumplieron con todo: pelearon como siempre contra las duras chinas y vencieron. «Tenemos claro que aquí cada partido va a ser así», continúa Espar. Los empujones y agarrones dentro de la piscina se multiplican. También los chillidos. No se hacen pequeñas «aguadillas» precisamente. «Hemos demostrado que no hemos venido aquí sólo a debutar en los Juegos, hemos venido a luchar hasta el final», añade Jennifer Pareja, la capitana. La palabra luchar sale de la boca de todas las jugadoras, como guerreras que son. El atrevimiento se mezcla con la prudencia, pero si en el debut se dio tan bien, si ahí la ilusión pudo con los nervios, cualquier cosa es posible. «Estuvimos en el partido de los chicos y nos mentalizamos.
Ver la piscina llena nos ha animado incluso más», reconocía Maica, la estrella del grupo.
«Estas chicas me sorprenden desde el primer día», dice Miki Oca, que destacó el trabajo en conjunto, y a la portera Laura Ester individualmente. «Estoy contenta con mi trabajo, pero el mérito es de todas. Cuando hay manos en defensa que molestan al rival, es más fácil parar», se quita importancia.

Lo de estas chicas es ilusión por el deporte. Ninguna podría vivir en exclusiva de hacer waterpolo. Alguna lo combina con el trabajo y la mayoría –son jóvenes– estudia. «Lo hacemos porque nos gusta», confirma orgullosa Espar. Y lo hacen bien. Llevan tres meses preparándose para la cita y su comienzo no pudo ser mejor. Van a seguir dando guerra, sin duda.