Ciclismo

La importancia de seguir vivo

Evans y Andy Schleck, triunfadores sobre el pavés. Frank Schleck se rompe la clavícula n Contador pierde tiempo, pero distancia a Armstrong

Hushovd gana la tercera etapa
Hushovd gana la tercera etapa

El triunfo es mantenerse en pie, seguir vivo al cruzar la meta después de superar caídas o accidentes mecánicos. Aunque una de tus ruedas «parezca un ocho», como la de Contador. O aunque tengas que parar por un pinchazo, como Armstrong. ¡Qué importa perder tiempo si sigues en carrera! El ejemplo eran otra vez los Schleck. Andy, por delante, junto a Cancellara y Cadel Evans para recuperar el terreno perdido en el prólogo y que «Espartaco» vuelva a vestir de amarillo. Frank, por los suelos, derrotado por el pavés, con una clavícula rota y el Tour finalizado antes de tiempo. Por un día los hermanos luxemburgueses dejaron de comportarse como gemelos. Las lesiones de uno ya no le duelen al otro. Han dado un paso más para que Andy pueda ganar su primer Tour. Le ha robado las energías a su hermano mayor. El dolor de Frank es ahora la fuerza de Andy.

«Estoy contento. En los últimos 30 kilómetros he ido con problemas en la rueda trasera, se me quedó atascado el freno y no me podía poner de pie. Aguanté como pude y preferí ante todo no parar a cambiar de bicicleta», confesó Contador. Mejor arriesgar para aguantar que perder seguro. El gesto al cruzar la meta era de enfado evidente. Se dejó 1:13 en la meta, pero sigue en pie, preparado para la pelea. El pavés no fue tan duro con él. «Las sensaciones eran pésimas, pero cambié la bicicleta en el kilómetro 100, y después me sentí comodísimo».

Peor fue la etapa para Armstrong, pero el estadounidense ha aprendido a encajar con los años. Da la impresión de que ya disfruta del ciclismo y no sólo de la vic- toria. «El Tour se merece una etapa así», asegura. «Ha sido una pena la caída de Frank Schleck porque ahí el grupo se partió y yo me quedé en un segundo pelotón, pero no pasa nada. La carrera es así», añade. «Yo pensaba ganar tiempo y el resto del pelotón, tam- bién, pero tuve un pinchazo y, aunque recibí una rueda de un compañero no pude llegar adelante», explica.

El pavés es cruel y no entiende de historia. Ni pide el currículum antes de elegir a quién derriba o a quién manda parar por un pinchazo. Aunque acabe de tocar la gloria. Como Chavanel, que el lu- nes se llevó la etapa y el maillot amarillo. Ayer no había respeto para el líder. Tuvo que cambiar dos veces de bicicleta y hoy cambiará de jersey. El amarillo fue un premio fugaz que ayer regresó a las espaldas de Cancellara. Más acostumbradas a moverse en el pavés y a cargar con la gloria del liderato. Antes, para conseguirlo, cargó con su amigo Andy Schleck. Aunque la etapa la ganara Hushovd. El mejor premio para el equipo de Carlos Sastre.