El último adiós al «maestro de los economistas»

Hay despedidas que se convierten en homenaje. Sucede cuando, entre tanta gente, se escucha una sola voz que reconoce la labor de un compañero.

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Y esto fue lo que ayer se palpó en la capilla ardiente del tanatorio de La Paz, en Madrid, donde se dio el último adiós al ex gobernador del Banco de España, Luis Ángel Rojo. Se despedía a una persona «irrepetible en la historia» de nuestro país, según el ministro Miguel Sebastián, para quien Rojo fue «maestro de generaciones y generaciones de economistas».

Se habló de él como un un hombre extraordinariamente sencillo, era «casi imposible oír a nadie hablar mal de él», aseguró el ex ministro Carlos Solchaga que, como antiguo alumno de Rojo, no dudó en catalogarle como «el mejor gobernador del Banco de España de la historia». Para el vicepresidente de la CNMV, Carlos Arenillas, fue una «bellísima persona, un gran intelectual, un servidor público y un gran amigo». Y en palabras del actual dirigente del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, «una persona excepcional como hay pocas». «Dejó una huella imborrable», aseguró visiblemente emocionado, a la par que le consideró como un intelectual y una figura «clave en la transformación de la economía española».

También le quisieron dar el último adiós el que fuera ministro de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja; el responsable en Latinoamérica del Banco Santander Francisco Luzón; el presidente de El Corte Inglés, Isidoro Álvarez, o el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa. Fue, en definitiva, el homenaje a una persona «fundamental en la definición de la política económica de España», tal y como dijo el presidente de la AEB, Miguel Martín. Una «pérdida enorme», en palabras de una amiga, la investigadora Margarita Salas.