«Lo único que no tengo roto es el espíritu»

 Que le recuerden como uno de los 16 supervivientes del accidente aéreo no parece molestarle del todo. Sin embargo, la forma en que ve la vida y la vive sí.

«Lo único que no tengo roto es el espíritu»
«Lo único que no tengo roto es el espíritu»

De aquellos 72 días en situación extrema aprendió valiosas lecciones, que años después tratará de transmitir a quienes acuden a sus charlas, al menos la esencia de las mismos. Entre sus afirmaciones más conocidas se halla: «El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional» o «Una de las claves para sobrevivir es la profunda ilusión por vivir». Cuando habla, mira directamente a su interlocutor, a quien le transmite paz y, sobre todo, seguridad a través de sus palabras. A TU SALUD tuvo la oportunidad de charlar con él unos minutos, a propósito de su visita a España con motivo de su participación en el I Congreso Internacional de la Felicidad, organizado por el Instituto de la Felicidad de Coca-Cola.
-Como superviviente, ¿cómo ha vivido el reciente rescate de los mineros?
-A los 30 días, fuimos cuatro de nosotros, de la Fundación Viven, a dar nuestro apoyo al pueblo chileno. Porque Carlos Catalán se hizo unos 160 kilómetros a caballo para avisar de que estábamos vivos. Y fuimos a celebrar que estaban vivos lo 33 que estaban abajo y también los 360 que habían salido.
-¿Qué les dijeron?
-Que tenían que trabajar la tolerancia, la paciencia, porque para salir sólo dependían de la tecnología. Ellos estaban en el mejor lugar, tenían comida, medicinas y comunicación. Sólo quedaba esperar. Y gracias a los esfuerzos de todo un país, que puso todas las herramientas a su alcance lo consiguieron.
-¿Les espera una nueva vida a estos supervivientes?
-Los mineros son personas excepcionales. Hay uno que tiene 63 años y que estuvo 51 trabajando abajo en la tierra. Muchos de ellos, la mayoría, están deseando volver a la mina cuanto antes, porque es la manera que tienen de vivir. Es lo que saben, es lo que han hecho y no van a cambiar mucho. Lo que sí lo hace es el mundo sobre ellos, se altera la percepción que se tiene de este grupo de hombres; ellos han salido siendo solidarios y seguirán así. Como yo les dije, ellos viven la vida preparándose para lo peor esperando siempre lo mejor.
-¿Qué destacaría de todo?
-Ha sido un caso importante por la espectacularidad que ha despertado por la tecnología que se empleó, como cuando el hombre llegó a la Luna.
-¿Qué diferencias hay con su caso?
-A nosotros nos abandonaron en el día a día. Nos dieron por muertos. Oímos por radio que en febrero, cuatro meses después, iban a ir a buscar los cadáveres.
-De algo así, se conservan todos los recuerdos, ¿cómo lo vivieron?
-Tuvimos que sobrevivir 73 días a 4.800 metros de altitud, soportando temperaturas extremas de hasta 40 o 50 grados bajo cero y luego a 40 grados de calor, sin comida, sin ropa... Tenemos el récord mundial de permanencia en la nieve. Y bueno, nos vimos obligados a caminar más de 150 kilómetros trepando y bajando por las montañas sin equipo y sin nada. Y sobrevivimos. Eso demuestra que el ser humano tiene una capacidad ilimitada de fuerza física, mental y espiritual, como si fuera una hormiga.
-¿Se cuestiona cómo lo hicieron?
-Nosotros no tuvimos opciones y tuvimos que recurrir a todo para sobrevivir. Porque vivir o morir dependía sólo de nosotros.
-Como médico, ¿cree que aprovechamos los recursos de forma adecuada?
-Hoy gracias, a la ciencia, duplicamos la esperanza de vida, pero la prevención y la concienciación es un arma importante.
-Tras su experiencia dramática y la vuelta a la vida, ¿uno se vuelve precavido o vive al máximo?
-Por lo general, los seres humanos viven como si fueran inmortales, pero tras algo traumático siempre cambia la escala de valores, qué es lo que vale y qué no. Esa es la naturaleza del hombre.
-¿Todavía practica algún deporte?
-Mucho. Soy un deportista nato.
-¿A qué se ha dedicado?
-Jugué al rugby en el Uruguayo Raibi durante ocho años, también en la selección casi 15 años. He jugado al fútbol, fui campéon de polo cross en mi país, también gané títulos de motocross y ahora le doy a la raqueta. Me levanto a las siete de la mañana para jugar al tenis tres veces por semana. Corro en duro a caballo, y me preparo para diferentes competiciones.
-De esa práctica del deporte, ¿se ha lesionado alguna vez?
-Tengo fracturas varias de nariz, de esternón, clavícula, muñeca, brazo, pierna...
-¿Tiene algo que no se haya fracturado?
-Lo único que no tengo roto es el espíritu.
-¿Tiene alguna alergia?
-No.
-¿Alguna vez le han puesto alguna dieta por cuestiones de salud?
-Es genético, a veces me sube el colesterol, pero no me cuido mucho en la comida. Por otra parte, no bebo, no fumo.
-¿Exprime la vida para sacarle el mayor jugo posible?
-Tendría que tener más tiempo y más calidad de vida para poder disfrutar de la vida con mi familia, ya que últimamente he viajado.