Málaga se ríe de la telebasura

Si Málaga es el festival de las caras televisivas, la producción cinematográfica nacional tampoco le hace ascos a tomar de la pequeña pantalla sus vicios más inconfesables para realizar una comedia. Es el caso de «Amigos», de Borja Manso y Marcos Cabotá, presentada ayer a concurso en la sección oficial del certamen.

Héctor Alterio, ayer en Málaga, forma parte del trío protagonista
Héctor Alterio, ayer en Málaga, forma parte del trío protagonista

«Es bueno que Telecinco haga una película así», asegura Manso sobre una cinta que muestra abiertamente la manipulación de programas como «Gran Hermano» y de aquellos que reúnen a familias tras años de incomunicación. «De hecho, fue una idea nuestra que incluyeran este tipo de espacios televisivos en la película», dice Ghislain Barrois, consejero delegado de Telecinco Cinema.

Los escrúpulos
La irreverencia de la que quiso hacer gala el equipo está en la base de su misma trama: tres amigos deberán competir por conseguir la máxima audiencia televisiva para ganar 17 millones de euros que deja en herencia un amigo fallecido, y harán lo que sea para lograrlo. El guión, en el que, además de Manso, también trabajó el director Borja Cobeaga, utiliza la falta de escrúpulos de sus protagonistas, Ernesto Alterio, Diego Martín y Alberto Lozano, y propia de la televisión basura, para crear los «gags» del filme. Este concepto llega al límite de lo políticamente incorrecto con la recreación de un homicidio similar al que cometió Farruquito al atropellar a una persona. «No es que nos ríamos de un asesinato, ni queremos ofender a nadie. Creo que el suceso se trata desde cierta sensibilidad», se disculpó Manso. «España lidera el mercado de la risa. Es muy sano poder hacerlo con todo tipo de temas», le apoyó Cabotá.


Polémicas aparte, el argumento insiste en la desorientación de los hombres pasada la treintena, característica del cine de Cobeaga y de otros directores de su generación, como Daniel Sánchez Arévalo y sus «Primos». «Trata sobre la confusión que genera la mediana edad. Existe algo de crisis en esta etapa», explica Alterio, que encarna a un arquitecto «por extraño que parezca, deja en manos de su pareja todo lo que tiene que ver con sus propias decisiones», añade. «Me cayó muy bien el director y, tras muchas vueltas al guión, la condición que puse para participar fue que pudiera destrozar literalmente la casa de "Gran Hermano"», bromeó el actor, que coincide en el Festival con su hermana Malena, protagonista de «Cinco metros cuadrados», «una propuesta dramática –dice Alterio– radicalmente diferente a la esta película», y que ya comienza a sonar como una favorita para los galardones del certamen.