Francisco Kovacs: «El 30% del gasto se invierte en aplicar tecnología inapropiada al paciente»

«Alguien está vendiendo y cobrando al sistema sanitario público más de lo que debe»

Valencia- La Fundación que preside es conocida y reconocida por su investigación médica, en especial en el campo de las dolencias de cuello y espalda, las que causan mayor gasto público. Ayer el Club de Encuentro Manuel Broseta lo trajo a Valencia para hablar de «Los recortes sanitarios saludables».

 -¿No son términos antagónicos? ¿De verdad existen recortes saludables?
-¡Claro! El 30 por ciento del gasto sanitario se invierte en aplicar tecnología inapropiada a los pacientes. De ahí debería recortarse. Se derrocha en tratamientos que carecen de fundamento científico, se pagan tecnologías en casos en los que no está indicado...

-Y si se vigilara más este área, ¿seguiría siendo necesario recurrir a ajustes más cruentos?
-Si hay que recortar, empecemos por lo inútil. O lo malo y luego, ya veremos. Una vez dicho esto, el implantar programas de uso racional de tecnología sanitaria es tremendamente efectivo y ahorra dinero a medio plazo, pero ahora se buscan medidas con resultados inmediatos. Cuando le digo que se factura un 30 por ciento más de lo que es aconsejable, significa que alguien está cobrando un 30 por ciento más de lo que debe. Pero otro problema es la tremenda resistencia, moralmente corrupta, de ese sector a implantar un programa más eficaz. El enemigo no es tonto. Quienes están cobrando y vendiendo más de lo que deben, perjudicando a los pacientes, están reaccionando, facilitando debates que son cortinas de humo, para que no se entre en el fondo de la cuestión. Los que se benefician de esa situación, no quieren que se racionalice el gasto, sino que se busque más dinero, a través, por ejemplo, de medidas como el céntimo sanitario o el copago.

-¿En qué grupo se encuentra usted, en los de a favor o en contra del copago?
-Desde el punto de vista recaudatorio tiene un efecto neutro en el mejor de los casos, y en el peor, contraproducente. Y desde el punto de vista sanitario, entre neutro y contraproducente, pero en ningún caso es positivo. El argumento que queda es que es disuasorio, aunque básicamente lo que consigue es que el paciente pobre no vaya al médico aunque le haga falta. Es una medida de prevención aberrante. Solo tendría sentido aplicarla en cuanto a mejora de la comodidad, no de sanidad. Por ejemplo, poner siempre escayolas de yeso y quien quiera una de fibra de vidrio, que la pague, o que pagues si quieres estar ingresado en una habitación individual.

-¿Es más eficaz el copago farmacéutico?
-La reforma me parece sensata. La cantidad a pagar debería establecerse en función de los ingresos, no de la situación laboral. No obstante, creo que hay otras medidas que tomar. Por ejemplo, ante dos medicamentos que funcionen igual, la Administración debería pagar solo el más barato. Por ello me pregunto si el director de Farmacia del Ministerio de Sanidad no debería ser el director de compras de El Corte Inglés. A la hora de sentarse a negociar con un proveedor, cuya cartera de clientes es principalmente el Sistema Nacional de Salud, no es razonable que sea el vendedor el que imponga las condiciones del contrato.

 -¿Qué opina de la fórmula sanitaria de gestión mixta que va aplicar la Generalitat valenciana?
-Nosotros preferimos el Contrato de Riesgo Compartido. En un mundo perfecto, las tecnologías se evaluarían antes de aplicarse y, una vez en marcha, se evaluaría su resultado.

-¿Y cuáles son los motivos por los que las Administraciones han retrasado la implantación de este modelo?
-Desde la corrupción económica, que es lo más típico, hasta, lo que a mí me parece más grave, que es la corrupción intelectual gravísima.

-¿Estamos en manos de analfabetos sanitarios?
-Dicho de otra forma. Si el Ministerio de Sanidad dejara de ser un premio de consolación y se convirtiera en algo relevante, no habríamos tenido como ministras de Sanidad a Celia Villalobos o a Leire Pajín. Si dejamos la sanidad en manos de gente que carece del conocimiento técnico, de la voluntad firme y la calidad moral suficiente para hacer bien su trabajo, los resultados, obviamente, no son buenos. A mí, el punto de vista ideológico me da igual, mientras funcione. Es mejor un Contrato de Riesgo Compartido en el que la industria y las autoridades sanitarias pactan los objetivos que serían deseables y se paga en función de los resultados, no de la actividad.

-¿Es mejor que el Modelo Alzira?
-Sin duda. El modelo de que cuanto más haces, más cobras, lo hagas bien o mal, no es lógico y puede resultar peligroso. En EE.UU ha habido juicios a médicos y hospitales que realizaban intervenciones innecesarias. Si se paga en función de los resultados, la inclinación será a hacerlo mejor y cuando toca. Pero que preste el servicio la pública o la privada, da igual, mientras se controlen los resultados y éstos sean buenos. Si se demuestra que hay derivación selectiva o la mortalidad aumenta, habría que suspenderlo inmediatamente.

-Se habla también de reducir la cartera de servicios.
-El cómo se aplica esa cartera de servicios, es una decisión puramente técnica que deben tomar organismo técnicos serios y acreditados. Algunas agencias de valoración de tecnología española ayudarían a la sanidad española desapareciendo. Sus informes, además de secretos, son arbitrarios y de ínfima calidad científica.

-Pero la gente tiene miedo de perder unos derechos que han costado mucho de lograr.
-Durante años hemos estado mal educados pensando que éramos ricos. Si uno quiere ser rico y autónomo, que no le deba nada a nadie. Vivir de prestado no es ser rico.

 

EN PRIMERA PERSONA
Da nombre a una Fundación y a una fórmula pedagógica-el método Kovacs para educar a los hijos y que plasma en su libro «Aprendiendo a ser padres»- pero se considera, por encima de todo, médico. Y como tal se pronuncia sobre los esfuerzos que las Administraciones, todas sin excepción, reclaman a este colectivo. «Entiendo que en situaciones de emergencia hay que hacer lo que haga falta, y eso un médico lo entiende. Eso sí, de manera justificada, transitoria y eficaz. Es decir, si mientras nos piden sacrificios, se toman las medidas para que esto no vuelva a ocurrir».