Carmen MartÍnez-Bordiú: «El sexo te da libertad»

Llega resplandeciente, con una sonrisa que refleja «la etapa de perfecto equilibrio emocional» que reconocer vivir. Subida en unas botas altísimas y con un vestido que dibuja su estupenda figura, Carmen Martínez-Bordiú viajó ayer Madrid desde su Santander querido –«allí he dejado a José, arreglando los destrozos que ha provocado en casa el temporal– para hablarnos de «Cumple años, gana vida» (Espasa), un libro en el que se desnuda.

 
 

-Dígame, Carmen, ¿qué ha ganado en estos 58 años?
-Entender el sentido de la vida. Nos perdemos en bobadas y pasamos por alto lo principal, que es vivir.

-Usted ha logrado hacerlo con gran libertad.

-Es importante ser protagonista de tu propia existencia, guiar tu barco de la forma que desees.

-Y lo hizo desde su rebelde adolescencia.

-Con catorce años quería salir, divertirme. Lo explico en el libro. En aquella época conocí a un caballista. Me gustaba mucho. Era el primer amor, el descubrimiento de muchas cosas, y estaba claro que no iba a perderme nada. Pero mi padre no estaba de acuerdo con esta relación. Empezaron los encontronazos fuertes, las discusiones duras.

-Esa filosofía la trasladó a su vida sexual.

-Quizá haya tenido una educación más libre durante la época que viví en Francia. El sexo es una parte natural de la vida, pero hemos hablado siempre de ello con tabúes. Éste te da libertad. Una persona satisfecha sexualmente es mucho más difícil de controlar. Cuando digo que una persona sexualmente activa es una diosa, me refiero a que es todopoderosa.

-Cuenta que su segundo esposo, Jean-Marie Rossi, fue su maestro.

-Me casé muy joven, a los 21 años con Luis Alfonso de Borbón. Era una inexperta y llegué a París, el súmum de la libertad, y me bebí la vida a sorbos.

-Escribe: «Diría que Luis Alfonso de Borbón era un hombre triste».

-Sufrió mucho durante su infancia a causa de la separación de sus padres. Marcó su personalidad.

-Y Jose Campos, ¿qué le da?

-Ambos respetamos nuestros espacios, aunque, a veces, queramos hacerlo menos y estar más tiempo juntos pero yo ahora estoy centrada en mi trabajo.

-Es una persona vitalista que no tiene miedo a la muerte. ¿Cómo se supera la de un hijo, la de una hijastra y la de su ex esposo, que fallecieron de forma trágica?

-La vida es más fuerte, es un regalo único e intrasferible.

-¿Por eso es una usted tan espiritual?

-La naturaleza te lo da todo, hay que amarla. Las viejas culturas la veneran, pero aquí, en Occidente, nos hemos olvidado de lo que nos da y de lo que recibimos de ella. Sentir su fuerza me ayuda.

-Entonces, ¿cómo se limpia de las energías negativas?

-La que proporciona el mar es muy poderosa. El agua es purificadora, por eso soy tan adicta a los spas, me relajan. Abrazo árboles, recojo piedras o me tumbo en una roca para recargarme y desechar las malas vibraciones. Muestro mi cara empática al sol, intento rozar las estrellas e, incluso, le enseño el culo a la luna. Se trata de una vieja creencia de los pueblos andaluces que dice que cuando la luna está llena hay que enseñarle el trasero para captar toda su energía. Es ella quien rige la parte oculta del ser humano.

-Carmen, no para un segundo. ¿Qué le aburre?

-La rutina, aunque hay épocas en las que la ansío.

-Sabía que le encantaba bailar, pero de ahí a crear su propia compañía de baile...

-Sí, ja, ja, ja. Se llama Bailando con Carmen, pero sólo soy la empresaria. El espectáculo está montado, ahora sólo queda que nos contrataten.

-Y esta autobiografía, ¿por qué ahora?

-La lectura podría ser la siguiente: se habla tanto de mí que he decidido ahora contar mi vida. Así, desde este momento, lo que cuenten los demás dejará de tener interés.

-Pero usted se fuma un puro con las críticas a este libro...

- Sí, pero hablarán de él y será rizar el rizo.

-¿Lo han leído sus hijos?
-Luis Alfonso no, porque está fuera de España, y a Cinthia se lo he dejado en París. Hemos pasado unos días juntas.

-Ella también tuvo su época rebelde.

-Sí, e intenté que su educación la lleváramos tanto su padre como yo, para que no nos toreara.

-¿Qué legado quiere dejarles?

-Sólo deseo que sean felices y que elijan su camino.

-¿Cómo se cuida?

-Miro mi alimentación, que es importante no sólo para la salud, sino también para la belleza.

-La verdad es que está estupenda, ¿por qué genera tantas envidias?

-A lo mejor porque hay gente que tiene tiempo de ocuparse de la vida de los demás.


En febrero
«Nací en un palacio un 26 de febrero bajo el signo de Piscis. Se trata de un mes muy poderoso y enérgico y con un significado especial para mí. Mi hijo, mi abuela y mi padre murieron en febrero». Así comienza Carmen el libro, donde relata que «mi infancia y mi adolescencia transcurrieron corriendo y jugando en los jardines de El Pardo. Mi destino parecía escrito por nacimiento». Cuenta que tuvo una estricta educación: «Al final, todo se reducía a ser una buena esposa y una madre ejemplar. Es decir, una mujer decente. Preservar los valores morales bajo una conducta intachable. Una moralidad impuesta que nada tiene que ver con mi personalidad».


«Cumple años, gana vida».
AUTOR: Carmen Martínez-Bordiú.
EDITORIAL: Espasa.
192 páginas. 19,90 euros.