La UE aprueba la mayor reforma fiscal desde que creó el euro

Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea han acordado, en la cumbre que acaba de terminar, los principios generales de la mayor reforma de la disciplina fiscal y económica desde la entrada en vigor del euro, en 1999.

El Consejo Europeo, máximo órgano político de la UE, avaló las conclusiones del grupo especial creado en mayo, tras la grave crisis que afectó a Grecia, que prevé sanciones más tempranas y duras para los países con problemas presupuestarios o que desoigan las recomendaciones para solucionar sus desequilibrios económicos.

Además, los líderes europeos se pusieron de acuerdo para promover una reforma limitada del joven Tratado de Lisboa, con el fin de dotar a la zona euro de un mecanismo permanente de estabilización financiera con el que hacer frente a crisis graves de solvencia como la que afectó a Grecia la pasada primavera.

De este modo, la Unión Europea pretende también cumplir con la asignatura pendiente de reforzar la pata económica de su doble unión, económica y monetaria.

"Hemos tomado importantes decisiones para fortalecer el euro", dijo hoy el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, al término de la reunión.

Las principales novedades de la reforma que comenzó a debatirse la pasada primavera son las siguientes:

1.- El "semestre europeo". Es una de las primeras propuestas de la Comisión para mejorar la coordinación económica entre los países. Los gobiernos deberán adelantar el envío a Bruselas de las principales líneas de sus presupuestos para el ejercicio siguiente, de manera que la Comisión y los socios europeos puedan hacer recomendaciones antes de que sean aprobados por los respectivos parlamentos nacionales. Entrará en vigor el 1 de enero de 2011.

2.- Un nuevo procedimiento por desequilibrios excesivos. La vigilancia de la Comisión no se limitará como hasta ahora a la evolución del déficit, sino que se extenderá a los desequilibrios macroeconómicos, causantes de pérdidas de competitividad o de la aparición de burbujas inmobiliarias. El nuevo marco prevé alertas y podrá acarrear sanciones para los países que incumplan las recomendaciones de Bruselas, aunque éstas irán precedidas por una discusión al máximo nivel político.

3.- Nuevas sanciones más tempranas. Los Veintisiete van a reformar el Pacto de estabilidad y crecimiento, que fija las reglas de disciplina fiscal, para endurecerlo incluyendo, por ejemplo, castigos más tempranos para los países que muestren una deriva presupuestaria poco saludable, aunque no hayan superado los límites de déficit y deuda (establecidos en el 3% y el 60% del PIB, respectivamente).

4.- Nuevo mecanismo de aplicación de las sanciones más automático. Se aplicará una nueva "mayoría cualificada invertida", que hace más difícil bloquear en el Consejo una propuesta de sanción contra uno de sus miembros. Las propuestas de la Comisión serán adoptadas a no ser que una mayoría cualificada de estados miembros vote contra la misma en un plazo determinado. El compromiso final suaviza, no obstante, el automatismo que deseaban la CE y el Banco Central Europeo.

5.- La deuda será tenida en cuenta en el procedimiento sancionador. El nivel de deuda y su interacción con el déficit serán tenidos más en cuenta a la hora de sancionar a un país, aunque se valorarán atenuantes como el coste de la reforma de los sistemas de pensiones efectuados en algunos países.

6.- Mecanismo permanente de resolución de crisis. Los líderes se han puesto de acuerdo en dotar a la zona euro de un mecanismo para hacer frente a eventuales crisis de solvencia en los países, una vez que caduque en 2013 la facilidad financiera aprobada in extremis la pasada primavera para evitar el contagio de la crisis griega.

El acuerdo refrendado hoy es de carácter político, por lo que las distintas instituciones europeas aún deberán traducirlo en textos legislativos concretos, como muy tarde a finales del primer semestre de 2011.