El Barça flaquea en febrero

Durante la primera etapa de Louis van Gaal como entrenador del Barcelona, la que se saldó con títulos, los meses de noviembre se convirtieron en un calvario. No había forma de superar lo que se bautizó como «noviembre negro». Nadie encontró una explicación razonable a lo que sucedía, y al final se convirtió en algo rutinario.

 
 

«En noviembre perderemos partidos y habrá que superarlo después», se pensaba en el vestuario. Con Guardiola, el mes fatídico es el de febrero. Aunque en su caso, sí existe una explicación razonable sobre los tropiezos que, durante tres temporadas seguidas, ha sufrido su equipo en el mes más corto del año.

Una de las primeras medidas que adoptó Guardiola tras aterrizar en el banquillo fue reunir a todos los responsables de la preparación física de la plantilla para intentar mejorar algunas cosas y cambiar otras. Por ejemplo, se hizo especial hincapié en la dieta de los jugadores y se estableció un régimen de comidas y desayunos conjuntos en la ciudad deportiva. La compleja preparación física se diseñó bajo unos parámetros que incluían dos bajones importantes durante la temporada. Justo al comienzo, durante el tramo final de la pretemporada, y en febrero, cuando los jugadores notan cierto cansancio en las piernas tras un terrible mes de enero y trabajan a diario con distintas cargas de trabajo que les permiten luego afrontar el tramo decisivo de la temporada en plena forma. Marzo sirve como inicio de un subidón físico que, progresivamente, mejora el rendimiento del equipo hasta mayo.

Desde 2008, cuando Guardiola asumió el mando, se han ido haciendo pequeños ajustes a este plan, pero los fundamentos siguen siendo los mismos. Aquella primera temporada, el plan demostró ser todo un acierto tras el histórico «triplete» –Liga, Copa y Liga de Campeones– que lograron los azulgrana en un mes de mayo, que afrontaron pletóricos de forma, y que empezó con un 2-6 en el Bernabéu y concluyó con la final de Roma. Pero en febrero de aquel mismo año, el bajón físico contemplado en la preparación se tradujo en cinco partidos seguidos sin ganar, la peor racha de Guardiola en el banquillo, incluido un empate a uno en Lyon, en la ida de los octavos de final de la «Champions».

La temporada pasada ocurrió exactamente lo mismo. El Barça tropezó en el Calderón (2-1), empató en Stutgart (1-1), también en la ida de octavos, y empató en Almería.

Lo que está sucediendo ahora debería ser el resultado de este pequeño bajón físico, según se calcula en el cuerpo técnico. A pesar de todo, los diferentes estamentos del club están convencidos de que el próximo 8 de marzo, cuando el Barcelona estará obligado a remontar el 2-1 del Emirates, la plantilla habrá dado un paso adelante en su estado físico y el Camp Nou podría vivir otra noche mágica.


Remontar, el punto débil de Guardiola
- Sólo una. En dos temporadas y media, Guardiola ha afrontado tres partidos de vuelta de una eliminatoria con la obligación de remontar y sólo lo consiguió una vez. Ante el Sevilla, en Copa, y el Inter, en «Champions», la temporada pasada fracasó. En cambio, al principio de este curso, se adjudicó la Supercopa de España tras el 3-1 encajado en el Pizjuán.
- La jerarquía del capitán La derrota ante el Arsenal ha destapado una estadística tan rotunda como curiosa. Y es que Puyol no ha jugado en ninguno de los cuatro partidos en los que ha caído el Barça esta temporada (Sevilla, Betis, Hércules y Arsenal).