Tú y yo somos tres

 «Los chicos están bien» retrata en clave de comedia los avatares de una pareja de mujeres

Annete Bening (izquierda) y Julianne Moore (derecha), en una escena de la película
Annete Bening (izquierda) y Julianne Moore (derecha), en una escena de la película

Lisa Cholodenko está o contenta o a la defensiva. Contenta porque llegó desde Sundance a la Berlinale del año pasado con un contrato de distribución con Focus Features de cinco millones de dólares. A la defensiva porque, siendo abanderada de la causa lésbica, había sufrido críticas de la comunidad gay, que la acusaban de atemperar los ánimos de su cine para caer bien en Hollywood. Es innegable que «Los chicos están bien» certifica su ingreso en el «mainstream» (cuatro nominaciones a los Oscar son la prueba), ¿pero es lógica tanta polémica? ¿Es censurable que haya elegido a dos actrices heterosexuales (Annette Bening y Julianne Moore) para someterlas a la rutina de un matrimonio lésbico pero convencional? «Annette y Julianne son actrices excepcionales. Julianne estuvo en el proyecto desde el principio, hace seis años», explica Cholodenko. ¿A alguien le importa si son heterosexuales? ¡Por Dios, es ridículo!».


En carne propia
Limadas las tensiones, entramos en materia. Cholodenko se alimentó de su propia experiencia como madre probeta para empezar a escribir «Los chicos están bien»: «Decidí tener un hijo con mi novia y ninguno de nuestros amigos parecía encajar en la descripción de lo que nos parecía un buen padre», cuenta. «Por eso nos fuimos a una de esas clínicas donde los donantes dejan sus muestras. Y a pesar de que sus expedientes rebosan información, yo empecé a pensar en que quería conocer personalmente a mi donante». De ahí surgió la idea de confrontar a una pareja de mujeres y sus hijos bien crecidos con la aparición del donante en cuestión, un soltero empedernido que no solamente descubre sus ganas de sentar la cabeza a través de la paternidad, sino que se convierte en objeto de deseo de una de las mujeres, desequilibrando la balanza conyugal.

Lo que queda es un retrato de los cambios operados en la institución familiar del siglo XXI. Cambios que no lo son tanto: en realidad «Los chicos están bien» nos habla de que el orden de los factores no altera el producto, o de que la integración social de los códigos de comportamiento homosexuales pasan por la aniquilación de sus diferencias con el modelo canónico. Cholodenko lo ve de otra forma, quizá intentando desmentir que su talento ha sido domesticado: «Creo que la película no defiende los valores convencionales, porque en Estados Unidos este tipo de familia no está normalizado todavía».


The who vive
La música desempeña un papel importante, tanto que el título de la película no es ni más ni menos que el de un mítico tema de los Who («The boys are all right»). Por si no fuera suficiente, el nombre de la hija de la pareja (que interpreta Mia Wasikowska), Joni, rinde homenaje a Joni Mitchell, de la que todos los protagonistas son rendidos admiradores. Otro detalle más: la banda sonora que se escucha está firmada por artistas como Vampire Weekend y David Bowie.