Jóvenes investigadores cuánticos por Ramón TAMAMES

Jóvenes investigadores cuánticos, por Ramón TAMAMES
Jóvenes investigadores cuánticos, por Ramón TAMAMES

En su libro «Los próximos diez mil años» (c.1975), Adrian Berry insufló un gran optimismo sobre lo que pueda venirnos en los próximos diez milenios; teniendo en cuenta lo sucedido en los cinco anteriores, desde el comienzo de la escritura. Un optimismo que aún cabe reforzar más a la vista de la aceleración científica. Y digo lo anterior, a propósito de dos jóvenes investigadores españoles.
El primero de ellos es bien conocido: Juan Ignacio Cirac Sasturain, de 46 años de edad, que está ocupándose de computadores cuánticos como director que es de la División Teórica del Instituto de Óptica Cuántica Max Planck, en Alemania. A quien tuvimos ocasión de escuchar en el programa de TVE Metrópolis («No sólo de Redes vive el hombre», Don Eduardo), en una muy didáctica entrevista, en la que explicó de forma inteligible en qué está trabajando, y qué posibilidades tendrá el nacimiento de un ordenador cuántico; al que tantas referencias están haciéndose últimamente para explicar si hay o no un Universo inteligente.
El otro investigador al que voy a referirme, sólo tiene 22 años. Se llama Gabriel Torres Pascual, y actualmente está terminando sus estudios, también de física cuántica, en el Imperial College de Londres. Persona a quien un grupo de amigos escuchamos en un reciente almuerzo: «la indeterminación en el mundo de las micropartículas subatómicas es una esfera fundamental de la Ciencia, abierta por Max Planck; seguramente compatible con los conceptos gravitatorios de Newton y la relatividad de Einstein en la otra esfera de las macroobservaciones». Ésa fue, más o menos, la síntesis que yo pude hacer de ese encuentro, un poco bajo la siempre inquietante teoría del campo unificado.
No sé si el Premio Nobel estará muy cerca para Cirac, o si en el futuro vaya a conseguirlo Torres Pascual. Pero lo que si me admira es que estamos en un momento en el que algunos jóvenes investigadores españoles están contribuyendo a abrir importantes ventanas para comprender mejor el Universo.