No business today

La pequeña Samina tiene 12 años y los pies descalzos
La pequeña Samina tiene 12 años y los pies descalzos

Tiene 12 años, los pies descalzos y está sentada sobre una roca mirando el horizonte. Se llama Samina, y cuando esta joven beduina pone su mirada sobre ti, no puedes más que caer en sus redes, redes que lanza acompañadas de un inglés que ya quisieran muchos estudiosos.
Su mirada está fija en mí, en mi ropa, mis pulseras y mis pendientes, que le fascinan. Con la inocencia de una niña, me pide con dulzura mis pendientes y yo, obviamente, se los regalo. No tiene perforaciones en las orejas, pero aún así se agujerea una de ellas apretando con fuerza el pendiente sobre el lóbulo, y en sus ojos vidriosos se confunde el dolor de la hazaña con la ilusión de llevar puesto el pendiente. Está encantada, me coge de la mano y no quiere que la invite a comer ni acepta unos dinares, sólo quiere pasear dando puntapiés a las piedras del camino (os recuerdo que anda completamente descalza) y así me muestra los rincones secretos de Petra, la ciudad perdida de Jordania.
Así disfruta esta joven sus vacaciones de verano (según me cuenta, va al colegio en invierno porque en Jordania es obligatorio hasta los 16 años). Sin embargo, cuando nos vamos a despedir, Samina muestra su otro yo, posiblemente influenciado por el cambio que ha sufrido su pueblo, el cual, hasta hace pocos años vivía tranquilo en sus campamentos y ahora depende casi íntegramente del turismo. Me conduce a otro puesto lleno de alhajas, y cuando se gira, su mirada es diferente. Tiene varios collares en su pequeña mano e intenta vendérmelos. Fue cuando dije que no cuando terminó nuestra pequeña amistad. Samina se giró y se alejó dejando un halo de desilusión en el camino mientras repetía entre dientes «no business today!».