Nederlands: la vida sin Kylián

La compañía holandesa celebra su 50 aniversario en el Teatro Real 

Dos de las coreografías que presentan en Madrid son de Kylián
Dos de las coreografías que presentan en Madrid son de Kylián

Hay vida en el Nederlands Dans Theater (NDT) más allá de Jirí Kylián. Y para muestra la gira de 50 aniversario que atraca en el Teatro Real estos días. Tres piezas que unirán sobre el escenario la NDT y NDT2 y que suponen una mirada al pasado, presente y futuro de este grupo holandés que ha contaminado de su lenguaje coreográfico muchas de las escuelas contemporáneas. «50 años es un hito importante para cualquier compañía», asegura Jim Vincent, responsable del conjunto desde el pasado verano. En este tiempo la huella de Kylián ha sido fundamental, de ahí que se rescaten dos piezas suyas. La primera data de 1978 y es la mítica «La sinfonía de los salmos», con música de Igor Stravinsky, según explica Vincent: «Es una pieza emblemática. No solamente es admirable la inspiración musical que tiene, sino que los 15 bailarines forman un auténtico "ensemble". Cuando la creábamos –él formaba parte del reparto original que la estrenó– vivíamos una sensación muy especial porque todos éramos bailarines de distintas nacionalidades. Ahora ha sido muy difícil volver a lograr ese sentido de la vida que existía en la obra inicial», asegura.«La muerte y la doncella»La segunda, «Whereabouts Unknown», fue creada en 1993, seis años antes de la marcha del profeta: «Se muestra a toda la compañía. Hay momentos en los que se ve a 23 mujeres en el escenario. La fuerza colectiva aquí es tan importante como la individual. Se trata de un viaje intemporal que refleja la aproximación de Kylián al NDT». La tercera es fruto de la española Sol León y su compañero Paul Lightfoot, ex bailarines y ahora coreógrafos de la compañía: «Está basado en un hecho real y cuenta como banda sonora con "La muerte y la doncella", de Schubert, se trataba de todo un experimento porque los bailarines eran muy jóvenes y el tema es muy complejo: la muerte y la enfermedad», explica León. Como una galería«Mientras creábamos esta pieza sufrimos la enfermedad de una persona muy cercana, la mujer que cuidaba a nuestra hija, fue una coincidencia muy extraña. Teníamos miedo de cómo iba a reaccionar el público, pero fue muy buena. La figura del ángel de la muerte no tiene por qué ser negativa», apostilla Lighfoot. Los tres forman parte del núcleo duro de dirección de la compañía junto a Gerald Tibbs, responsable de la cantera. Todos reivindican que la voluntad de Kylián de abrirse a otros creadores ha benificiado la continuidad del proyecto: «Me da rabia que se siga pensando que el NDT está muerto desde su marcha, porque él siempre abrió las puertas de la compañía. No ocurrió como en los ballets de Pina Bausch, Matts Ek y Forsythe, él siempre se apoyaba en otros coreógrafos, teníamos una dieta muy variada», asegura Lightfoot. Y asienten sus compañeros: «Más que un museo, este ballet ha sido siempre una galería de arte, es decir, desarrolla creaciones que siempre están en continuo cambio. Esto es mucho más importante que volver a las raíces», interviene Vincent, el máximo responsable. León, que rechaza cualquier posibilidad de volver a España para hacerse cargo de la dirección de la Compañía Nacional de Danza (CND) tras la marcha de Duato, asegura que «ver a las cuatro generaciones en el escenario nos da idea de la situación familiar que vivimos en la compañía, y supone, además, un orgullo para mí. Por tanto, este conjunto no es sólo Kylián, que es el padre de todo, la genética de la compañía se ha ido pasando de unos a otros. Le admiro más como director que como coreógrafo».

 

En defensa de DuatoEl tema era inevitable, pues todos los comparecientes en la presentación del espectáculo habían trabajado con Duato: «Cuando Nacho cogió la dirección de la CND me invitó a ser uno de los bailarines. Era un momento importante para mí porque veía el principio del fin de mi carrera y ya sabía que quería dirigir. Los primeros tiempos fueron muy difíciles, pero la danza se reconcilió con la sociedad. Me preocupa el futuro de la danza contemporánea en España», apunta Vincent. No quiere comentar, sin embargo, el hecho de que Duato no hicera como Kylián: abrir la compañía a otros. «Es muy difícil como director artístico contentar a los bailarines, al público y al ministro». Sol León sale al paso: «España tiene un talento innato, pero resulta difícil organizarlo. Duato cogió ese toro por los cuernos. Ha cometido muchos errores, como todo el mundo, pero su labor ha sido increíble».