Escuela pública: de entrada no

Un vídeo socialista critica a la escuela privada, pero la mayoría de sus dirigentes se han educado en estos centros, como sus hijos 

Fotograma del vídeo socialista en el que se critica la escuela privada
Fotograma del vídeo socialista en el que se critica la escuela privada

Haciendo un repaso por los ministros, ex ministros y altos cargos socialistas, vemos que tanto ellos como sus retoños se han formado en centros de élite privados o concertados... ¿Será que no se fían de su propio sistema educativo?

Sólo el presidente Rodríguez Zapatero, llevó a sus hijas al colegio público Asunción Rincón de Chamberí (que compartieron pupitre con las tres hijas de Jesús Caldera) y ahora están matriculadas en el Instituto de Educación Secundaria San Isidoro de Sevilla, en Madrid, el más cercano al complejo de La Moncloa, tal y como hiciera en su día Felipe González con sus vástagos. No obstante, él estudió Primaria en el Colegio Discípulas de Jesús de León –donde también se formó Mariano Rajoy–, de igual forma que Bachillerato y COU lo abordó en otro centro privado, el Colegio Leonés, antes de dar con sus codos en la Universidad.

Lo mejor de lo mejor
En el punto opuesto se encuentra el ex ministro de Defensa José Bono –formado en el colegio Jesuita de la Inmaculada–, quien se decanta por la educación privada, tanto en la universitaria como en la Primaria, para su descendencia. Su hijo mayor estudió en el elitista Centro Universitario Villanueva, institución privada adscrita a la Universidad Complutense que tiene sus instalaciones docentes en los barrios de Salamanca y Mirasierra. La más pequeña de sus hijas, una niña adoptada a la que adora, se está formando en Nuestra Señora de los Infantes, que pertenece al Arzobispado de Toledo. De igual forma, el ministro de Fomento, José Blanco –que se educó en el instituto Juan Montes de Lugo– ha decidido «lo mejor de lo mejor» para sus pequeños, matriculándolos en el British Council de Somosaguas, en Pozuelo de Alarcón, donde también asisten los hijos de Mariano Rajoy.

Quienes no tienen descendencia y por tanto no se han visto obligados a decantarse por la educación pública o privada son: el candidato del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, que se formó en el Colegio de Nuestra Señora del Pilar, en la calle Castelló de Madrid, regentado por los marianistas, donde también estudiaron Javier Solana o Jaime Lisavetzky.

Tampoco tiene hijos María Teresa Fernández de la Vega, que se educó en el Instituto Francés de Zaragoza, primero, y en el Colegio Jesús y María, de Zaragoza –y de Madrid, después– o la ex ministra de Igualdad Bibiana Aído, que acudió a las aulas gaditanas del Beaterio de Jesús, María y José de Alcalá de los Gazules. Leire Pajín, quien tampoco es madre, ingresó en segundo de EGB en el colegio público Mestre Gaspar López de su querida Benidorm. Está por verse qué harán todos ellos cuando tengan descendencia, si es el caso.

Otros hablan poco o nada de la formación de su descendencia. Como el ex rector de la Autónoma y ministro de Educación, Ángel Gabilondo, que ocupara los pupitres del Sagrado Corazón de San Sebastián y de Mundáiz y hoy tiene hijos en edad universitaria de los que se desconoce su formación básica. Todo lo contrario de lo que ocurre con la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, de quien sí sabemos que ha optado por llevar a sus hijos al Colegio San Patricio, en La Moraleja, un centro privado de formación católica fundado en 1958, que cuenta con un proyecto educativo basado en la formación cristiana, inglés desde los primeros cursos y con opción de estudiar un tercer idioma.

El pequeño Miquel, hijo de Carme Chacón –que ocupó las aulas de La Divina Pastora de Barcelona–, está matriculado en la guardería del Congreso de los Diputados, donde hijos de nuestros políticos pueden cenar y hasta dormir hasta que los diputados y los funcionarios concluyen su jornada en los días de mayor actividad. Y en el polo opuesto, está el ex president José Montilla, quien después de matricular a los dos hijos de su primer matrimonio en distintas universidades de la Ciudad Condal, ha sido recientemente padre de trillizos, tras casarse en segundas nupcias. Estos pequeños reciben educación Primaria en el Colegio Alemán de Barcelona, San Alberto Magno, mixto y privado, aunque recibe apoyo financiero del Ministerio de Educación.

Elena Salgado, la mujer que defiende nuestras finanzas en Bruselas, se formó en el Colegio Decroly, que imparte una formación en valores desde una perspectiva laica. Sus alumnos, «desde 1927, reciben una educación orientada a la universidad, que los capacita para participar activamente y contribuir en la sociedad actual formando parte de ella», según reza el eslogan del propio centro. No es de extrañar que, amén de hablar a la perfección inglés y francés, fuera la única mujer de su promoción en su curso en Ingeniería industrial en los sesenta. Los idiomas también beneficiarán, sin duda, a los hijos del ex ministro Moratinos, quien, casado con la francesa Dominique Maunac, profesora de idiomas del Liceo Francés, se ha visto inclinado a matricular a sus tres hijos en ese mismo centro.

Uno se pregunta si no hay campañas que consiguen un efecto contrario al buscado... ¿Las personas llegan donde deben en virtud de su valía personal o por las credenciales del colegio en el que se han formado?