Grietas entre los rebeldes por el poder dado a islamistas y gadafistas

Un oficial gadafista que participó en el cerco a Mistara y un líder yihadista libio cercano a Al Qaeda son los hombres elegidos como jefe de seguridad y responsable militar de Trípoli, respectivamente. La política de las nuevas autoridades libias de incluir a todas las facciones está abriendo las primeras grietas entre los rebeldes.

Un rebelde libio muestra sus manos con los colores libios tras hacer un mural que dice: "No más sangre"en Trípoli
Un rebelde libio muestra sus manos con los colores libios tras hacer un mural que dice: "No más sangre"en Trípoli

Ha llegado la hora de aunar voluntades entre los rebeldes libios. Después de seis meses de guerra con diferentes grupos luchando con el objetivo de derrocar a Gadafi, el Consejo Nacional de Transición (CNT) tiene que tomar decisiones y hacer nombramientos. Y aquí es donde están surgiendo grietas en el seno de los rebeldes, bajo cuyo paraguas hay un espectro amplio de intereses y objetivos más allá de acabar con el tirano .

El primer escollo serio se abrió hace unos días cuando el CNT anunció que Albarrani Shkal, antiguo general de Gadafi, sería el nuevo jefe de seguridad de Trípoli. Los rebeldes de Misrata han salido a la calle para protestar por una decisión que no están dispuestos a acatar. En el CNT, la máxima autoridad libia, consideran Shkal suministró valiosa información al Gobierno de Bengasi durante la guerra, pero los rebeldes replican que antes de eso Shkal era uno de los oficiales de la temida 32 brigada comandada por Jamis Gadafi, uno de los hijos del dictador, que tuvo un papel clave en el cerco a la ciudad de Misrata en el que murieron cientos de personas.

Traición a los mártires

Por eso, en la protesta del pasado lunes en Misrata coreaban que "la sangre de los mártires"será traicionada si se produce el nombramiento. El presidente del consejo de Misrata, jeque Jalifa Zuwawi, ha dicho, según "The Guardian", que los rebeldes de Misrata y de otros puntos del país se negarán incluso a acatar las directrices del CNT.

Los intentos del primer ministro del Consejo Nacional de Transición, Mahmud Jibril, de abrazar distintas sensibilidades en el nuevo régimen también ha suscitado recelos y miedos por otro nombramiento, el de de Abdul Hakim Belhaj, como jefe militar de la capital libia. Belhaj es el antiguo líder de la organización Grupo Islámico de Lucha de Libia (LIFG, en sus siglas en inglés), vinculada, según la BBC, a Al Qaeda, los talibán y otros grupos yihadistas.

La insurgencia del LIFG fue activa durante los noventa y protagonizó varios intentos de asesinar a Gadafi.Su origen tiene lugar en la guerra de los soviéticos en Afganistán. Muchos libios participaron durante los años ochenta en los combates al lado de milicianos reclutados por Al Qaeda.

Combatientes en Afganistán
Belhaj pasó un tiempo en la prisión de Abu Salim hasta que fue liberado en 2010 dentro de la campaña aperturista de Saif al Islam, el hijo del coronel con más poder en el régimen. Según escribe Omar Ashour, director del Programa de Estudios sobre Oriente Medio en la Universidad de Exeter, el discurso de Belhaj se ha moderado en estos meses de guerra y considera que el reto de este grupo islamista pasa por reconvertirse en partido político, como han hecho los radicales en Egipto.

Ademas, en su opinión, la OTAN debe desarmar lo antes posible a la población para evitar un escenario de violencia similar al vivido en Irak tras la derrota de Sadam Husein. El objetivo es transformar las numerosas unidades militares de rebeldes -algunas de ellas han hecho la guerra por su cuenta- en un Ejército unido y profesional. El futuro de Libia está en juego.