Valderas supedita a los aires de Bruselas la reversión salarial a los funcionarios

Sevilla- Con la máxima de que el gobernante debe «decir la verdad al pueblo» en tiempos difíciles como máxima, el vicepresidente del Gobierno andaluz y líder de IULV-CA, Diego Valderas, aseguró ayer que el objetivo del Ejecutivo autonómico es «trabajar para dar reversibilidad a todas las medidas a las que hoy nos sentimos obligados, sin compartirlas». Aludía al ajuste presupuestario de 3.500 millones de euros al que la Junta ha dado luz verde y que supondrá, entre otras cuestiones, la bajada salarial media del 5% y la suspensión de derechos de los miles de empleados públicos.

Tras calificar la situación económica de «dramática» y «excepcional» y la decisión de recortar de «importante, dolorosa, necesaria e imprescindible» y consecuencia de la «imposición del plan de estabilidad –del Gobierno central– que es sí o sí», Valderas insistió en el mensaje. «Hemos hecho –dijo– un primer planteamiento muy dirigido a los empleados públicos, la reversibilidad de todos los aspectos que con este plan de ajuste quedan en suspenso».
Si bien, preguntado por si esa reversión incluiría la devolución futura de las prestaciones salariales que fijos e interinos dejarán de percibir, matizó: «Hay un primer escenario que es el de reponer derechos», mantuvo para continuar, «cualquier otro estará siempre en función de las condiciones y de la salud económica que tenga la comunidad y los Presupuestos de la Junta, incluso con el nivel de endeudamiento».

Hacienda pretende ahorrar 777 millones sólo en el capítulo I relativo a los gastos de personal por lo que, insistido sobre si no cree imposible abonar esa cifra en el futuro, sobre todo si el recorte en los sueldos persiste años, el líder de IU se negó a hacer esa «proyección», que supeditó a que «los aires de Bruselas cambien». Con todo, defendió lo que cree «el sentir» del conjunto del Ejecutivo regional: lucharán para recuperar los derechos de sus trabajadores antes de que termine la legislatura.

El plan de ajuste andaluz se discutirá hoy en la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) y tiene que contar con la aquiescencia del Gobierno central. En ese sentido, el vicepresidente advirtió al equipo de Mariano Rajoy de que los andaluces «no entenderían» que no aprobasen un cuadro de medidas, a su juicio, «serio, solvente, valiente, que exige muchos sacrificios» y que «lidera el conjunto de planes que se han presentado por el resto de comunidades sin tocar lo esencial». «Creo que el Gobierno tendrá que aplaudir este plan por novedoso, alternativo y por diferente. Es tan sólido que cómo lo va a rechazar», llegó a preguntarse e insinuar que si Madrid lo rechaza no lo hará por motivos financieros sino políticos.
Rehusó valorar el recorte de alrededor de 10 millones previsto para los sindicatos por «falta de datos, pero sí abogó por que tanto estas organizaciones como los Grupos Parlamentarios puedan llevar a cabo aportaciones al documento de reequibrio presupuestario durante su tramitación como proyecto de ley. Deseo que tuvo que volver a ser puntualizado. Admitió que el margen de modificación del decreto no será muy elevado al tener que ser aprobado por el Ministerio de Hacienda antes. A pesar del descrédito que para fuentes de sectores críticos del PCE y la CUT-BAI supone mantener la retórica pactada con el PSOE, su líder pidió confianza en la Junta. Aseveró que con los recortes contribuirán a «preservar el valor Andalucía» y, por ende, la marca España.

«Andalucía defiende el necesario papel de los servicios públicos fundamentales, del Estado, de las instituciones y en esto también marcamos la diferencia», proclamó Valderas en la sede de la Vicepresidencia, mientras a unos kilómetros de distancia se evidenciaba el ejercicio de funambulismo que tendrá que hacer la federación, socia de gobierno del PSOE-A, en los próximos meses.

En el Parlamento autonómico, el portavoz de la coalición, José Antonio Castro, planteó que el plan aprobado por la Junta es «mejorable» y debería rectificarse «la injusticia» que recoge en relación con las medidas que afectan a los trabajadores públicos. Desde esa óptica, reclamó que al grupo de estos empleados «mileurista» no se le toque «ni un euro», según recogió Ep. En la sede oficial, la autocrítica de Valderas se limitó a recordar que él «venía llorado a este Presupuesto –en alusión a sus críticas a éste en la Cámara–, no tocándole las palmas». Llegara como llegara a la Junta, ahora es «corresponsable» del ajuste.