Morata saca del charco a Mourinho (1-2)

El canterano entró en el 82, con 1-1, y dos minutos después marcó el gol de la victoria del Real Madrid 

Morata rompe el maleficio del Real Madrid en el Ciudad de Valencia (1-2)
Morata rompe el maleficio del Real Madrid en el Ciudad de Valencia (1-2)

Lesionados Benzema e Higuaín, ambos en casa; conmocionado Cristiano por un codazo de Navarro, y a falta de un delantero centro, Mourinho recurrió a Morata en el minuto 82 y el canterano le sacó del charco en el 84, cuando marcó el gol de la victoria (1-2) para que la ventaja del Barça se mantenga en 8 puntos. Ronaldo hizo el 0-1, empató Ángel, que arrancó en fuera de juego; Pepe y Ramos chocaron con el larguero, Munúa paró un penalti a Xabi Alonso y Morata lo arregló.

Muñiz Fernández es asturiano, acostumbrado al orbayu, pero confundió el diluvio sobre el Ciutat de Valencia con esa lluvia fina que enriquece su tierra con un verdor perenne. El césped era un charco en sí mismo y el desplazamiento del balón, puro azar. Sólo Xabi Alonso, criado en los campos del norte, le encontró el tranquillo al partido con pases que solían llegar al destinatario porque no los raseaba e intentaba contagiar la consigna a sus compañeros: «Contra la balsa, diligencia». A Di María, un virguero, le costaba empaparse de la teoría del patadón y conducía el cuero hasta que el agua se lo arrebataba. Entonces lo encontraba un colega o un contrario y vuelta a empezar, empapados y salpicados con cada zancada.

Hasta las cejas de agua, y de sangre en el caso de Cristiano Ronaldo, atendido en la banda durante cinco minutos para cerrarle una brecha que le hizo Navarro al poco de empezar. Saltaron a por la pelota ambos y el del Levante lo hizo con el codo en ascensión, e impactó en el párpado del portugués. Le cosieron y cuando reapareció llevaba el ojo semicerrado, lo cual no le impedía ver lo que se cocía a su alrededor. Tal vez le molestaba más jugar amarrado a la posición de delantero centro, por las ausencias obligadas de Benzema e Higuaín, que la herida. Pero se esforzó, como todos los demás, como los otros veintiún actores que competían en un escenario inhumano. El charquetal exigía a cada quien esfuerzos suplementarios y provocaba errores pueriles e involuntarios. Como en aquella ocasión en que Pepe y Casillas no se entendieron y el disgusto rondó su portería. O como cuando en el minuto 21 Navarro «pasó» de cabeza a Ronaldo y éste, solo y libre de marcaje, empalmó y cumplió. El delantero centro está para perforar la portería, lo hizo.

Pero Ronaldo, pundonor y garra, con el ojo semicerrado veía menos de lo justo y no reclamaba el pelotón, como Belauste a Sabino, y bastante hacía con mantener la verticalidad. Como el resto. Era más notable la presencia de los defensas que la de los centrocampistas, de hecho descubrimos a Özil cuando expiraba la primera parte. Si Mourinho hubiese leído a Blasco Ibáñez, que posiblemente lo ha hecho, hubiese gritado a su pupilo "¡Percha, Mesut!", porque el terreno de juego empezaba a parecerse más a la Albufera que a un campo de fútbol.
Las combinaciones eran imposibles y los porteros disfrutaban de una relativa tranquilidad con unas condiciones climáticas tan desagradables. Más de dos toques conducían a la falta y Sergio Ramos gritaba a sus compañeros que dejasen de tocar y despejaran alto y largo. Las trampas no las tendían los protagonistas principales sino los elementos, de ahí que Mourinho dejase en el descanso a Ronaldo, conmocionado, en la caseta. Optó entonces por situar a Albiol en la media; el mensaje era diáfano: sin delantero centro, convenía amarrar el 0-1 y esperar un guiño de la fortuna; porque al ataque no renunciaba.

De hecho, tras la reanudación, y después de que Casillas se luciera en sendos disparos de Juanlu, hubo dos remates del Madrid contra el larguero, un cabezazo de Pepe y un taconazo de Ramos que Diop desvió a la madera. También pudo marcar Callejón, lo evitó el portero, y así, después de tres ocasiones claras, empató el Levante. Arrancó Ángel en fuera de juego y levantó la pelota por encima de Casillas, 1-1.

Con el empate, y a 10 puntos del Barça en ese instante, Mourinho quitó a Arbeloa, retrasó a Albiol a la defensa y metió en el campo a Kaká. El penalti de Navarro –¡vaya día!– a Callejón no fue una consecuencia del relevo; el partido no tenía dueño y el balón iba de una área a otra. Xabi Alonso lanzó la pena máxima, Munúa le adivinó el disparo y despejó.

El delantero centro que el Madrid necesitaba, el «killer», el «matador», estaba en el banquillo; pero era de la cantera... No obstante, Mourinho se tragó el orgullo y Morata entró por Özil en el 82. Sólo dos minutos después, aprovechó una falta que sacó Alonso y remató divinamente de cabeza. Gol de ariete, de triunfo importante, para ganar por fin en el Ciutat del Valencia, para mantener la desventaja de 8 puntos con el Barça, y para que la cantera, despreciada por el mánager deportivo, se reivindicara.

- Ficha Técnica:
1. Levante: Munúa, Pedro López, David Navarro, Ballesteros, Juanfran; Iborra, Diop (Rubén, m.86), El Zhar (Ángel, m.55), Juanlu; Barkero (Michel, m.86) y Martins.
2. Real Madrid: Casillas, Arbeloa (Kaká, m.70), Ramos, Pepe, Coentrao; Xabi Alonso, Essien; Ozil (Morata, m.82), Di María, Callejón y Ronaldo (Albiol, m.46).
Goles: 0-1, m.21: Cristiano Ronaldo. 1-1, m.62: Ángel. 1-2, m.84: Morata.
Árbitro: Muñiz Fernández. Amonestó por el Levante a Ballesteros, Iborra, El Zhar, Juanlu, David Navarro y Pedro Ríos, y por el Real Madrid a Cristiano Ronaldo.
Incidencias: partido correspondiente a la undécima jornada de la liga BBVA disputado en el Ciudad de Valencia ante 20.805 espectadores. Partido disputado en un terreno de juego muy pesado debido a la intensa lluvia que no dejó de caer durante todo el día en la ciudad de Valencia.
Se guardó un minuto de silencio en memoria de Amaparo Capilla, madre de Vicente Romo, empleado del club, y de Antonio Vich, padre de Javier Vich, director de gestión y organización del Levante.