Jerusalén planea demoler 22 casas palestinas para construir un parque

El alcalde de Jerusalén tiene previsto demoler 22 viviendas para levantar allí un parque arqueológico, una decisión que no recibirá buena acogida entre los palestinos.

El Comité de Planificación y Construcción del Ayuntamiento de Jerusalén aprobó hoy un plan para demoler 22 viviendas en Jerusalén Este, donde los palestinos aspiran a establecer su capital, para levantar allí un parque arqueológico.

El alcalde de Jerusalén, Nir Barkat, solicitó al Comité que diera el visto bueno al proyecto, que afecta a casas palestinas de un barrio conocido como El-Bustán, una decisión que podría suponer un nuevo foco de tensión entre palestinos e israelíes y levantar ampollas en la Administración norteamericana, que impulsa el actual proceso de paz indirecto entre las partes.

Según informan medios locales, los inquilinos de los inmuebles que serán destruidos en virtud del proyecto, recibirán permisos para construir sus viviendas en la parte este del mismo barrio, aunque deberán correr con los gastos.

El-Bustán forma parte de la población de Siluán, aledaña a la ciudadela antigua de Jerusalén y donde desde hace unos años la Autoridad de Antigüedades de Israel realiza unas excavaciones en lo que denomina la "Ciudadela de David".

En ese lugar hay unas 88 viviendas palestinas, hogar de unas 1.000 personas, y que han recibido en los últimos años órdenes de demolición por parte de las autoridades israelíes, que aducen que sus inquilinos las levantaron sin contar con los permisos oficiales.

El Comité Popular de El-Bustán, que aglutina a los afectados y vecinos del barrio, prepara acciones de protesta a la decisión de la Alcaldía jerosolimitana.

Ein Yusef Matchih, uno de los responsables de ese colectivo, dijo a Efe que los vecinos se encuentran "furiosos, desmoralizados y temen que ya no haya marcha atrás".

Los palestinos aspiran a establecer la capital de su futuro estado en la parte este de Jerusalén y consideran las construcciones israelíes y las demoliciones de casas como formas de legitimar la ocupación e impedir su reivindicación territorial.

Por su parte, Israel asegura que se trata de tirar abajo viviendas construidas de forma ilegal y que no se distingue entre el origen étnico de los afectados.

Los palestinos de Jerusalén no sólo se enfrentan a una burocracia poco amiga de otorgarles permisos para construir o expandir sus viviendas, sino que la crisis se ha visto exacerbada por la construcción del muro de separación israelí.

El plan aprobado hoy prevé la construcción de cafeterías, restaurantes, galerías de arte y un centro comunitario, en el lugar donde se cree que el rey bíblico rey David escribió sus salmos.

Desde 1967, año en que Israel ocupó Jerusalén Este, más de 2.000 viviendas palestinas fueron destruidas en esta pare de la urbe y sólo entre 2000 y 2008, más de 670 por falta de permisos oficiales.

La Autoridad Nacional Palestina (ANP), ha condenado la decisión israelí, según la agencia de noticias oficial WAFA.

El negociador jefe, Saeb Erekat, calificó la decisión de "un intento de Israel por destruir las posibilidades de paz y en particular de entablar negociaciones directas".

A esta condena se ha sumado la del secretario general de la organización israelí "Paz Ahora"(Shalom Ajshav), Yariv Oppenheimerm quien dijo que el alcalde "Nir Barkat está siendo irresponsable y puede incendiar una nueva Intifada en jerusalén".