La incógnita de los asesinos precoces

Al menos uno de cada diez menores criminales no logra reinsertarse tras recuperar la libertad en la edad adulta. El ambiente marginal y los delitos sexuales, factores de riesgo

Pesadilla para las víctimas. Cometieron asesinatos antes de los 15 y esta semana han sido noticia: Jon Venables (izquierda), por reincidir; «Rafita», por quedar libre. (Foto de «El Rafita»: Santi Carneri)
Pesadilla para las víctimas. Cometieron asesinatos antes de los 15 y esta semana han sido noticia: Jon Venables (izquierda), por reincidir; «Rafita», por quedar libre. (Foto de «El Rafita»: Santi Carneri)

Madrid- La desconfianza vuelve a estar a pie de calle. Esta misma semana se han conocido dos casos diferentes en la forma, pero no en el fondo. En nuestro país, Rafael García Fernández, «El Rafita», de 22 años y uno de los cuatro asesinos de la joven Sandra Palo en 2003, quedó ayer libre tras cumplir una pena de cuatro años de internamiento y tres de libertad vigilada, pese a haber reincidido varias veces. En Reino Unido, Jon Venables, de 27 años, que salió en libertad en 2001 tras ocho años de pena por el asesinato a golpes, junto a un amigo, de un niño de dos años, fue detenido el lunes por poseer pornografía infantil. «El Rafita» y Venables eran menores cuando cometieron sus crímenes. Ya de adultos, ¿es posible que estén rehabilitados?Como recuerda Javier Urra, psicólogo de la Fiscalía de Menores, en España, el 87 por ciento de aquellos niños que pasan por un centro acaba rehabilitándose. Eso deja un 13 por ciento restante, «con delitos más o menos graves». Y la incógnita siempre estará sobre ese porcentaje. «España firmó la Convención de los Derechos del Niño: los expedientes de esos menores se hacen desaparecer cuando cumplen su pena, con el objetivo de que el estigma desaparezca. Con la Ley en la mano no se les puede imputar nada. Comienzan una vida nueva», añade Urra. Eso sí, este experto opina que en casos especialmente graves, como los de violación (como la de Sandra Palo), «donde el índice de reincidencia es muy alto, se debería buscar una salida legal: estar muy atento para ver si de adulto vuelve a actuar. De hecho, casi todos los adultos que cometen violaciones se inician muy jóvenes», afirma Urra. Sin embargo, casos como el de «El Rafita» tienen «mal pronóstico», debido a esa reincidencia antes comentada. «En entrevistas se le ha visto muy "trabajado", con un correcto lenguaje... ¿Va a ser eso suficiente? El tiempo lo dirá», añade. Tampoco se puede olvidar que «los expertos que le trataron afirmaron que no estaba rehabilitado». Pero «las opiniones de los técnicos no tienen peso: cuando alguien cumple su condena, tiene que quedar libre». Algo que confirma Carmen Balfagón, directora de la Agencia para la Reeducación y la Reinserción del Menor Infractor de Madrid. «Podemos creer que un chico no está en condiciones de salir reinsertado. Pero el Código Penal establece periodos que no se pueden sobrepasar». En principio, para deshacer ese «estigma», a todos los menores que han delinquido, incluidos los autores de delitos muy graves, se les forma para un empleo. «No se les pone en la calle sin más. Y muchos salen con trabajo. Las comunidades firman convenios con empresas para fomentar el empleo de estos jóvenes. Así, se les intenta dotar de autonomía y se les fomenta su autoestima. Y a veces, con éxito», afirma Consuelo Madrigal, fiscal de Sala Coordinadora de Menores. Con todo, desde ámbitos autonómicos afirman que no es tan fácil. «El tema está complicado debido a la coyuntura de crisis», comentan.

«Falla nuestro sistema»Madrigal apunta que existen factores de riesgo para que, ya de adultos, se dé la reincidencia. Uno especialmente importante es el entorno del joven: la desestructuración familiar y un ambiente marginal. «La deficiente estructuración familiar puede llevar a la delincuencia», afirma la fiscal, que reclama «más medidas de apoyo familiar, no sólo a hogares monoparentales, también a los más extensos. La familia es imprescindible en la educación». De hecho, opina que se debe mejorar la Ley 1/96, que articula la protección de los menores en riesgo. «Ahí falla nuestro sistema. La ley desarrollada es muy dispersa e insuficiente».«Cuanto antes se aborde el caso de un menor en riesgo, antes lo recuperaremos», comenta el ex defensor del Menor Pedro Nuñez Morgades, que comparte la opinión de la fiscal. Por ello, cree «que en el caso de la ley, la pelota está en el tejado del Gobierno». Así, Morgades se pregunta: «¿Qué habría pasado si a ‘‘El Rafita'' se le hubiera tratado cuando, más joven, se hacía el rey del barrio?» Y es que muchos servicios de protección de menores se ven atados para aplicar medidas a algunos menores reincidentes «porque no hay normativa al respecto».El paso previo a quedar con el expediente limpio es la libertad vigilada. Otro punto que, para Morgades, ha puesto en evidencia las debilidades del sistema. «A "El Rafita"sólo se le puso como requisito una visita cada 15 días a un centro. El juez no lo estudió bien», afirma. De acuerdo con la Comunidad de Madrid, alrededor de 748 jóvenes se encuentran con estas medidas.A la hora de hacer balance, la fiscal de Menores cree que, en un caso como el de «El Rafita», «puede haber fracasado la labor sancionadora y educadora, pero ocurre en mucho menos casos en el sistema penal: cometió su crimen y fue gravísimo. Pese a ello, la ley no se puede articular en torno a dos o tres casos».

Más violencia hacia los padresLa Fiscalía de Menores ha presentado esta semana al Fiscal General del Estado, Cándido Conde Pumpido, una circular para mejorar las medidas contra la violencia familiar. En concreto, las agresiones de hijos a padres. «Estamos preocupados ante el aumento de estos delitos», señala la fiscal Consuelo Madrigal, pues las agresiones se han duplicado en dos años. Lo que se pretende es que «la estancia de estos menores en un piso de convivencia se prolongue el tiempo necesario», no un tiempo fijo, «para que a los técnicos les dé tiempo a intervenir».

ANÁLISISPenas atenuadas para crímenes que conmocionan a los ciudadanos- ¿Qué opina la sociedad española de la Ley del Menor?–La mayoría está a favor de que los menores tengan una especial protección, pero también considera insuficientes las penas por delitos sexuales o de sangre, como el crimen de Sandra Palo. Así lo demuestran las últimas encuestas, como la de NC Report para LA RAZÓN del pasado abril, en la que seis de cada diez españoles calificaban de «malo» o «muy malo» el funcionamiento de la Justicia en estos casos y casi el 70 por ciento creía que la reinserción no estaba garantizada.- ¿Qué penas establece la ley para los delitos más graves cometidos antes de los 18?–Los condenados de 14 y 15 años (edad penal mínima) cumplen hasta cinco años de internamiento y tres de libertad vigilada; los de 16 y 17 pueden ser condenados a ocho años de internamiento y cinco de libertad vigilada.