Crónica de un sopor anunciado

Las Ventas (Madrid). Octava de San Isidro. Se lidiaron toros de Fermín Bohórquez, desiguales de presentación. El 1º, tan noble como soso; el 2º, manejable; el 3º, de mala condición; el 4º, pegajoso y sin transmisión; el 5º, como sobrero, de Encinagrande, sin humillar y con mal estilo; y el 6º, con más movilidad pero sin romper. Lleno en los tendidos. -Miguel Abellán, de crema y oro, buena estocada (saludos); estocada fulminante (silencio).-Arturo Saldívar, de tabaco y oro, estocada desprendida, aviso, descabello (saludos); pinchazo, media estocada, aviso (silencio).-Víctor Barrio, de azul marino y oro, estocada, descabello (silencio); estocada baja (saludos).

La polémica vino desde antes. Días tal vez. Cuando los veterinarios pasaron reconocimiento a la corrida anunciada de Manolo González y la echaron para atrás. Y se acabó. En el campo bravo siguió la aventura hasta que acabó por lidiarse en Madrid una corrida de Fermín Bohórquez, unos seis años después de su última tarde con poco que reseñar. ¿Había motivos? No, más bien urgencia. Y esto en San Isidro, con la plaza llena, qué no pasará después. Y con esa urgencia nos topamos con toros nobles en muchos casos, pero tan sosos, con tan poca energía vital que lo que ocurría en el ruedo era un auténtico tostón (daba igual el esfuerzo del torero). Se pitó al primero casi de salida, flojera, inapetencia... El presidente lo aguantó, pero ya no hubo argumentos para sostener al inválido quinto. Ovación de la tarde para Florindo, según el aficionado de arriba; Florito para el común de los mortales. Más de una regaló el vecino de localidad. La otra lectura de la Fiesta. Arturo Saldívar había hecho lo más interesante del festejo con el toro que más brío tuvo. Con difencia el segundo; se le quiso acercar el sexto. Lo contaremos después. Al quinto le vio entrar y salir de la plaza, pero la mundial se armó con el sobrero de Encinagrande, que estaba todavía peor de fuerzas que el que había visto el pañuelo verde en presidencia. Desplomado el toro debajo del peto del caballo tiró el presidente para adelante. Ojos cerrados, pañuelo blanco. El orden se volvió en desorden, protestas en el tercio de banderillas. «Toro, toro». Y normal, el espectáculo se había convertido de pronto en un sucedáneo. Y se sabía antes de empezar. Mala señal. No se cayó el toro y lo que no pudo defender por bravo lo protestó sin humillar y ligero de cuello hasta que lo cazó. Ni una vez perdió las manos; ni una vez se entregó en la muleta. Se salvó del derrote Saldívar, y nos salvó. Poco a poco fue dejando la ilusión en un trasteo que estaba condenado a naufragar.

Con el segundo, el toro manejable de la tarde, con buen fondo, qué fácil lo tenía para llevarse reconocimientos, anduvo Saldívar bravucón, buscando el camino de ligar los muletazos, de conectar con Madrid, de contar una historia y de paso sorprendernos con algunos detalles. Eso hizo. En la distancia media, por uno y otro pitón, hasta cuajar una buena tanda de naturales, justo antes de jugársela en las bernadinas. Bien.

Miguel Abellán intentó darle forma a la faena del primero, tan noble, con tanta calidad como soso. Con lo justo iba el toro, o menos. Anduvo firme Abellán, entregado, pero desagradecido el conjunto. Mató bien, recibiendo, quizá al encuentro, ya no sé. Con una estocada fulminante dio puerta al cuarto, pegajoso, haciendo hilo, sin clase. Y sin emoción. Ruina.

Víctor Barrio se fue al centro del ruedo para recibir al tercero. Se le frenó en el capote, sin pasar, lo mismo que haría después durante la muleta, pero con el resabio que da el tiempo. Ya en la primera tanda, le tiró un gañafón a la altura de la hombrera de la chaquetilla. Ese fue el son del toro y Barrio no remontó la faena. El sexto pareció moverse más. O fue una alucinación bajo el sopor. Duró la ilusión por momentos, aquellos en los que toreaba por la derecha, sin acabar de rematar el toro iba al menos con más movilidad. Se orientó por el izquierdo y Barrio dejó un trasteo decoroso.

Rollo de tarde para despeñar a los toreros y aburrir al público. Y lo peor es que esto era una crónica de un sopor anunciado. Igual si alguien hace algo para evitarlo...

 

A la fuerza ahorcan
El viernes 19 de mayo de 1961 se anunciaban, en la novena función de la Feria de San Isidro de aquel año, Gregorio Sánchez, Diego Puerta y Paco Camino, con toros de Atanasio Fernández. Sin embargo, sería el torero toledano, que ya el año anterior había matado seis toros en solitario, el que tuvo que lidiar la corrida completa. Diego Puerta fue herido por el primero de su lote y el tercero se llevó por delante a Paco Camino. El de Santa Olalla, que en su anterior comparecencia en la feria de este año había dado dos vueltas al ruedo, estuvo muy serio, capaz y solvente. Cortó una oreja del quinto y fue ovacionado en los otros cinco. Gregorio Sánchez ha sido uno de los diestros preferidos por esta plaza. Actuó en 45 ocasiones, cortando 33 orejas y saliendo a hombros 8 veces. Informa Paco Delgado.

 

EL CARTEL DE HOY
Segunda tarde para el diestro Matías Tejela en la Feria de San Isidro

Matías Tejela tendrá hoy su segunda y última oportunidad de triunfar este año en la Feria de San Isidro, ya que en la primera comparecencia en este serial no logró destacar. Junto a él harán el paseíllo el diestro francés Juan Bautista y el torero mexicano Octavio García «El Payo», que ha llevado a cabo una buena campaña en tierras americanas. Para la ocasión se lidiarán toros de la ganadería de Torrestrella.