Puñaladas traperas en Hollywood: las rencillas ocultas de las estrellas

En Hollywood existen traiciones y rencillas ocultas tras las sonrisas que las estrellas lucen sobre las alfombras rojas. Ya sea entre amigos, parejas o compañeros de trabajo, las puñaladas traperas son más comunes de lo que parece, y algunas de ellas han salido a la luz copando titulares.

La mayoría de estas traiciones suelen tener lugar cuando un romance se rompe por una tercera persona que muchas veces pertenece al círculo de amistades de la pareja rota, por lo que la situación se agrava.

Tal fue el caso de Eva Longoria y Tony Parker, pues no sólo éste fue infiel a la actriz, sino que su affair tuvo lugar con Erin Barry, amiga de la pareja y esposa de otro jugador de baloncesto compañero de Parker.

Algo parecido ocurrió con Scarlett Johansson y Ryan Reynolds. Su ruptura tuvo lugar de forma pacífica, provocada por la falta de tiempo que tenían para verse, pero fue lo que ocurrió después lo que desató la polémica.

Reynolds empezó a pasar más tiempo de lo común con Sandra Bullock, e incluso celebró Nochevieja con ella. Bullock también había sufrido un divorcio este año y ambos podían estar consolándose juntos, lo que estaría bien si no fuera porque la actriz es amiga común de la ex pareja.

Siguiendo en esta línea viene la historia de Kristen Stewart y Robert Pattinson. Aunque el romance entre ambos parece de película (nunca mejor dicho), lo cierto es que Pattinson se fijó primero en Nikki Reed, compañera de Robsten en Crepúsculo, pero cuando las cosas no funcionaron decidió ir a por Stewart.

Y si un día Lindsay Lohan y Amanda Seyfried interpretaron a dos Chicas Malas, la historia ha demostrado que Lohan llevó su papel más allá de la ficción al tener una aventura durante el pasado Festival de Cannes con Dominic Cooper, el entonces novio de su compañera en la película.

Un caso especial es el de la doble puñalada trapera a Taylor Swift, que parece no levantar cabeza. Joe Jonas y Jake Gyllenhaal rompieron su relación con la joven por teléfono y después se fijaron en la misma chica: Camilla Belle, la mayor enemiga de la artista.

Pero las traiciones no sólo tienen que ver con temas amorosos. En el ambiente profesional también hay jugarretas, como la que le hizo Gwyneth Paltrow a Wynona Ryder, a quien le robó de su apartamento el guión de Shakespeare in love para después arrebatarle el papel protagonista.