El Govern se declarará en rebeldía si Zapatero pone límite a sus gastos

Las relaciones entre el Gobierno y la Generalitat no pasan por un mal momento, pero tampoco por uno bueno.

Mas acudió ayer a la inauguración de un nuevo centro comercial en el municipio de Malla
Mas acudió ayer a la inauguración de un nuevo centro comercial en el municipio de Malla

En cualquier caso, temas sensibles como poner techo al gasto autonómico amenazan con volar por los aires la sintonía que el Gobierno ha conseguido con la Generalitat después de comprometerse a traspasar la titularidad de ocho hospitales y a plasmar una propuesta para que las instituciones catalanas tengan una participación decisiva en la co-gestión del aeropuerto de El Prat. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció ayer en el Debate del Estado de la Nación que propondrá, en el marco del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) del próximo mes de julio, «la aprobación de una regla de gasto en las autonomías similar a la que se va a aprobar en el Estado y en las Corporaciones Locales». Minutos después del anuncio, el portavoz del Govern, Francesc Homs, reaccionó con irritación: «No lo aceptaremos de ninguna de las maneras».

Al dirigente nacionalista le sulfura que el Gobierno quiera poner límites al gasto autonómico por varias motivos. Primero, porque opina que el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero no ha hecho los deberes de austeridad que corresponden a un contexto de caída de ingresos y quiere imponerlos a otros. Segundo, porque le indigna que el Estado no pague lo que debe a Cataluña, en referencia a los 1.450 millones de euros que corresponden al fondo de competitividad. Y tercero, porque lo que pretende el Gobierno es simple y llanamente disminuir el autogobierno de las comunidades autónomas. «Si ahora se trata de collarnos con el dinero quiere decir que aquí vamos a eliminar la autonomía y eso el Govern no lo aceptará de ninguna de las maneras. El planteamiento que hace el Gobierno quizá se lo tendría que aplicar él mismo», subrayó Homs.

La amenaza de la Generalitat llega en un momento en que el conseller de Economía, Andreu Mas-Colell, mantiene contactos con la vicepresidenta económica, Elena Salgado, para que el Gobierno levante el veto a la administración autonómica para poder emitir deuda a largo plazo. El hecho de que Cataluña vaya a incumplir el objetivo de déficit en 2011 provocó el veto del Gobierno y Mas-Colell negocia para revocarlo. No le ayuda, sin embargo, que las agencias de calificación sigan disminuyendo las notas de calificación de la deuda autonómica. Queda por ver cómo el Gobierno va a definir la propuesta de limitar el gasto autonómico porque las comunidades son las únicas que pueden hacerlo a través de sus normas.

Reivindicación del derecho a decidir un año después del 10-J
Ayer hizo un año que las calles del centro de Barcelona acogieron una multitudinaria manifestación en protesta por la sentencia del TC sobre el Estatut. Un año después de aquella concentración, el portavoz del Govern, Francesc Homs, quiso reivindicar que el Ejecutivo catalán está comprometido con «la transición nacional hacia el derecho a decidir», el rumbo que fijó Artur Mas en su debate de investidura. Después de aquella sentencia, los socialistas plantearon que el camino para que Cataluña recuperara las competencias que perdió con la sentencia era reformar leyes orgánicas en beneficio del autogobierno catalán. Homs denunció que estos compromisos por parte del Gobierno «no se han cumplido», por lo que concluyó que esta vía esta agotada y que la manera de avanzar ahora es a través de un nuevo pacto fiscal.

Fomento del Trabajo también pide elecciones anticipadas
El presidente de Fomento del Trabajo, Joaquim Gay de Montellà, se sumó ayer a las voces que piden un adelanto de las elecciones generales porque España necesita «un Gobierno fuerte», «valiente» y «reformista decidido» para encarar la crisis. Por ello, instó al actual ejecutivo a «dejar el paso libre a nuevas mayorías» si no tiene «ni fuerza ni empuje». Gay de Montellà afirmó, durante una conferencia, que «los próximos presupuestos deben ser de consenso. Necesitamos un Gobierno con impulso, reformista decidido y valiente: si no tiene fuerza ni empuje, es mejor que deje el paso libre a nuevas mayorías». A propósito de las reformas emprendidas por el Gobierno hasta ahora, el presidente de Fomento señaló que han sido iniciativas «tímidas» para abordar la crisis económica y que, a su juicio, han llegado además «tarde y mal» como demuestran los datos del paro.