Un ex etarra quería una pensión pese a «vaguear» en la cárcel

Un juez rechaza la petición porque no «intentó trabajar» en prisión en 17 años

MADRID.- El ex etarra Bautista Barandalla Iriarte permaneció en prisión casi 20 años, durante los cuales no tuvo el más mínimo interés en trabajar, ni mostrar disposición, en los distintos cursos formativos de las prisiones en las que estuvo, aunque en la última época de su reclusión, en Pamplona, sí participó en cursos «ocupacionales» de Formación Profesional –cocinero, técnicas de estudios, soldador–, y era asiduo a las actividades deportivas, como pelota a mano, frontenis y «sesiones de gimnasio». Pese a todo ello, cuando fue excarcelado, en junio de 2009, por padecer una enfermedad grave, colitis ulcerosa, lo primero que realizó fue solicitar una pensión vitalicia por «incapacidad permanente para la profesión de albañil» de 276,50 euros mensuales. Eso sí, no hay constancia de que «intentara la inscripción como demandante de empleo en alguna actividad de carácter sedentario, compatible con sus dolencias».
Ahora, un juez de lo Social de Pamplona ha denegado tal pretensión porque se ha constatado que durante el tiempo que permaneció privado de libertad no estuvo «dispuesto a trabajar» y no pudo hacerlo «por circunstancias que no son imputables al recluso». Es decir, no se le puede aplicar el supuesto de «paro involuntario», equivalente a los supuestos «ordinarios» de asimilación al alta en la Seguridad Social, pese a reconocer que se tendría que admitir su demanda si sólo dependiese de la «cuestión médica», ya que la enfermedad que padece le limita para realizar los trabajos propios de un albañil. Sin embargo, lo determinante en los casos de presos es determinar si durante su reclusión mantuvo una situación equivalente a la de «paro involuntario», para lo cual se exige que «pruebe que durante el tiempo de permanencia en prisión estuvo dispuesto a trabajar y, sin embargo, no pudo hacerlo por circunstancias no imputables a él».
Así, y tras un análisis exhaustivo del comportamiento en estos aspectos del ex etarra, llega a la conclusión de que ni siquiera tuvo interés en trabajar en los «trabajos productivos» que se organizaban en la prisión, «ni hay constancia de que solicitara trabajar».


Asesinó a una repartidora de periódicos
Barandalla Iriarte formaba parte del «comando Amaiur» de ETA. En septiembre de 1990 es detenido y en 1991 es condenado a 41 años de cárcel por el asesinato de la repartidora del «Diario de Navarra» María Cruz Yoldi –tenía 63 años y era madre de seis hijos–, quien fue alcanzada por una bomba cuando realizaba su trabajo. También se le condenó por tentativa de asesinato, depósito de armas y colaboración con banda armada. Su libertad definitiva estaba prevista para septiembre de 2020.