Junta y PP aplauden el techo de déficit y recuerdan al PSCL su ansia de deuda

La Junta y el Partido Popular aplaudieron la propuesta del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de reformar la Constitución para fijar un techo de déficit con el objetivo de garantizar estabilidad presupuestaria, que vincularía a todas las administraciones públicas, si bien apuntaron que esta medida «llega tarde, muy tarde».

Herrera charla con la consejera Pilar del Olmo y el secretario regional del PP, Alfonso Fernández Mañueco
Herrera charla con la consejera Pilar del Olmo y el secretario regional del PP, Alfonso Fernández Mañueco

La consejera de Hacienda, Pilar del Olmo, recordó que este giro dado por Zapatero responde a la propuesta lanzada la pasada semana por los presidentes de Alemania y Francia, Angela Merkel y Nicolás Sarkozy, con el fin de apurar el compromiso de equilibrio presupuestario por parte de los países de la UE. «Sería bueno dotar un gobierno en la Eurozona entre países», añadió la consejera quien remarcó que «se evitarían las tensiones de los últimos tiempos».

No obstante, Pilar del Olmo manifestó que este anuncio es un ejemplo más de la «política de bandazos» de Zapatero, dado que fue él quien reformó la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria en 2005, cuatro años después de que la aprobase el Gobierno de José María Aznar.

Por ello señaló directamente al Ejecutivo socialista como «auténtico culpable» de que las comunidades autónomas españolas deban dinero, con un déficit que además no es limitado».
Al respecto, añadió que «fue Zapatero quien eliminó la regla de equilibrio presupuestario, por lo que se podía tener déficit o superávit, y ahora no le queda más remedio que anunciar esto».

Enésimo plan

Por su parte, el secretario autonómico de los populares, Alfonso Fernández Mañueco, fue rotundo al recordar que «hace planes y cada vez hay más paro», tras apuntar que «éste es el enésimo plan anticrisis de los socialistas que no sólo generan y trasladan desconcierto, sino que tienen como resultado cinco millones de parados».

En este contexto, Fernández Mañueco añadió que la misma propuesta lanzada en el Congreso de los Diputados por Zapatero la planteó el líder de la oposición en España, Mariano Rajoy, y contó con el rechazo del que será su contrincante en las urnas, Alfredo Pérez Rubalcaba. «Hace un año se reían de ello», matizó el número 2 del PP de Castilla y León, quien manifestó que «fue el fruto de una reflexión profunda, sensata, sosegada, debatida y que luego compartieron líderes como la canciller alemana y el presidente francés».

Desde el grupo parlamentario del PP en las Cortes autonómicas, Carlos Fernández Carriedo, incidió en la tesis de las idas y venidas del PSOE, al remarcar que «durante los últimos años se han rechazado los presupuestos que defendía el PP para la administración autónoma porque no incurrían en el endeudamiento». Por ello confió en que los socialistas «nos feliciten», porque «hasta Zapatero reconoce que Castilla y León acertó diciendo a las propuestas del PSOE que no», algo que, a su entender, «ha evitado males y ha permitido que la situación esté controlada».
Asimismo, concretó que «Zapatero por fin se da cuenta de que estaba equivocado, pero entre medias ha dejado a muchos españoles perjudicados por una política erronea».

Desde las filas socialistas, Óscar López, quien acudió a la tradicional Judiada del Real Sitio de San Ildefonso, valoró las medidas presentadas por Zapatero en la Cámara Baja para propiciar la recuperación económica, entre las que citó la rebaja del IVA para la adquisición de vivienda nueva, la limitación del déficit presupuestario o la racionalización del gasto farmacéutico.

Mucho más crítico fue el coordinador regional y procurador de Izquierda Unida, José María González, quien calificó la propuesta del presidente del Gobierno como un «golpe de Estado», y señaló que «con unos partidos mayoritarios al servicio del capital especulativo de los mercados internacionales los derechos sociales del pueblo español van a ser sacrificados por la falsa y nociva creencia neoliberal de poner el endeudamiento por delante de las políticas económicas de reactivación».