Los talibán usan «niños-trampa» para atacar a las tropas españolas en Afganistán

El pasado 25 de enero las tropas españolas sufrieron su enésimo ataque de este año en Afganistán. Un hostigamiento cerca de Ludina, que acabó con un cabo primero de Infantería de Marina herido en un brazo. Un ataque, a priori, como muchos otros de los que sufre a menudo el contingente desplegado en el oeste del país asiático

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Pero fuentes militares confirmaron a LA RAZÓN que lo que en principio podía ser parte de la dramática rutina de nuestros soldados en esa misión no lo fue tanto y que el ataque contenía elementos «poco comunes».

En su nota, el Ministerio de Defensa informaba de que, «durante la agresión, los militares españoles y afganos se percataron de la existencia del cuerpo de un niño que yacía en el suelo, aparentemente sin vida, en la zona bajo fuego de la insurgencia». Según confirmaron esas fuentes a este periódico, el niño, muerto ya, era una trampa para atraer a la patrulla española hacia las proximidades de una pequeña población.

El grupo de militares españoles, acompañados de soldados afganos, patrullaba al noroeste de la base avanzada de Ludina cuando el avión espía con el que los convoyes rastrean la zona por la que deben circular detectó el cuerpo del pequeño tirado en el suelo fuera de la ruta planificada inicialmente. Al verlo, el jefe de la columna decidió acudir para prestar ayuda al niño en caso de que siguiera vivo. Cuando llegaron a la posición marcada por el avión espía comenzaron a recibir fuego desde varias posiciones. En vez de hacer los habituales movimientos para tomar posiciones de ventaja y hacer frente al ataque, la patrulla mantuvo la posición con el fin de –mientras repelían el fuego enemigo– extraer al niño y atenderle. Pero cualquier intento de acercarse al pequeño por parte de los soldados era respondido con una ráfaga de balas en la zona circundante al cuerpo tendido en el suelo. Finalmente, ante la mayor potencia de fuego de la patrulla española, los insurgentes se retiraron y los familiares del niño se llevaron el cuerpo. Durante el combate salió herido un cabo primero de Infantería de Marina y, según la nota de Defensa, no se pudo determinar si entre los enemigos se habían producido bajas.

La trampa es nueva para el contingente español, pero no para las tropas internacionales, especialmente las estadounidenses, que en el sur del país ya se han encontrado en varias ocasiones con situaciones similares, tanto para retener a una patrulla y atacarla como para usar los niños muertos como propaganda contra los aliados. Del mismo modo, los talibán han utilizado a niños para perpetrar ataques sobre contingentes internacionales. En diciembre de 2008, un afgano de 13 años asesinó a tres marines británicos después de acercarse a ellos inocentemente con una carretilla repleta de explosivos. La ONUya alertó en 2007 de que los talibán ponían a niños como escudos humanos ante los ataques aliados e incluso que los usaban como combatientes o suicidas.

El ataque se produjo entre las doce y media de la mañana y la una de la tarde, hora afgana. Un poco más tarde del combate, la ministra de Defensa, Carme Chacón, mantenía una videoconferencia con Afganistán. No se habló del asunto, pero Chacón sí destacó los riesgos que corren a diario los militares desplegados en el país asiático, en cada una de las patrullas y en cada una de las misiones que llevan a cabo.


La contra - insurgencia, clave
- Las bases españolas en Afganistán están repletas de carteles que recogen instrucciones para aplicar criterios de contrainsurgencia para luchar contra los talibán.
- La base principal de esta insistencia en las técnicas de contrainsurgencia es que «el enemigo aprende rápido».
- La afirmación se sustenta en que los talibán utilizan muy diferentes técnicas a la hora de atacar al contingente español. Las dos más comunes son los hostigamientos breves y desde lejos y la colocación de explosivos improvisados en el camino.
- En uno de los últimos ataques, los talibán mezclaron ambas fórmulas. Colocaron un artefacto y cuando éste estalló, atacaron al convoy. En previsión de la maniobra de las tropas españolas, habían situado otro explosivo en la ruta de salida, que no llegó estallar.