La charla del «Faisán»

Miembros del Ejecutivo comienzan a mostrar su preocupación por las consecuencias políticas que pueda tener el «caso Faisán» para el Gobierno y, más concretamente, para Alfredo Pérez Rubalcaba.

Zapatero y Bono conversan en los pasillos del Congreso tras reunirse hora y media en el despacho del presidente de la cámara
Zapatero y Bono conversan en los pasillos del Congreso tras reunirse hora y media en el despacho del presidente de la cámara

Les inquieta que, al final, la estrategia de la oposición de interrogar al ministro del Interior por este caso, miércoles tras miércoles, cale como agua de mayo entre la opinión pública y cercene sus posibilidades de suceder a Zapatero antes de que se produzca el relevo.

Este miércoles no fue una excepción y el PP volvió a cargar contra el vicepresidente primero. El titular del Interior, visiblemente incómodo, se defendió sin la brillantez de otras ocasiones. Y es que esta táctica comienza a dejarle huella. De ahí la inquietud de algunos miembros del Ejecutivo y de destacados dirigentes socialistas. Sin ir más lejos, el «caso Faisán» fue una de las cuestiones que abordaron el presidente del Congreso y el jefe del Ejecutivo en una improvisada reunión que tuvo lugar anteayer en la Cámara Baja y que duró casi dos horas. José Bono interceptó a José Luis Rodríguez Zapatero a la salida del hemiciclo. Ya en su despacho de la Cámara Baja, trasladó al presidente del Gobierno su preocupación por las secuelas que pueda tener esta estrategia de ataques semanales del PP contra Rubalcaba, confirman a LA RAZÓN fuentes gubernamentales.

Zapatero le intentó tranquilizar «sin excesivo éxito». El jefe del Ejecutivo le expresó su convencimiento de que la táctica del PP de acosar a Rubalcaba todos los miércoles, al final, no surtirá el efecto deseado. Sin embargo, según pasan los días, el ministro capea con menor acierto el «caso Faisán» en sede parlamentaria.