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El lince el oso pardo y el alcornoque desaparecerán dentro de 100 años en España

Fernando Valladares, experto del CSIC en Cambio Climático alerta: «Todo se intensifica y está interrelacionado, desde las inundaciones de Australia a los huracanes del Caribe e, incluso, la falta de precipitaciones en la Amazonía».

Y España no se escapade sufrir cambios. En 2100, las estimaciones de la Agencia Española de Meteorología vaticinan un incremento de más de tres grados de la temperatura de nuestro país y un descenso sustancioso de las lluvias. Por lo tanto, la supervivencia de numerosas especies tanto de flora como de fauna peligran. Así lo explicaron ayer los coordinadores del estudio «Impactos, vulnerabilidad y adaptación de la biodiversidad española frente al cambio climático», que ha impulsado el CSIC junto al Ministerio de Medio Ambiente.

Ángel Felicísimo, profesor de la Universidad de Extremadura, propuso casos concretos que evidencian la vulnerabilidad de la flora española: «El alcornoque, un árbol originario de Extremadura, está desapareciendo de la zona y se está desplazando, en una proporción limitada, a Galicia». El experto planteó tres modelos para poder predecir el futuro de la vegetación española, ya que «el progresivo calentamiento del sur obliga a numerosas especies a trasladarse al norte y por lo tanto a perder la riqueza específica de zonas únicas», advierte.

Entre las conclusiones que avanzó Felicísimo destaca el alto nivel de indefensión que sufren las plantas en comparación con la fauna española, con mayor capacidad de adaptación. «Se desconoce el potencial real de la flora para dispersarse, por eso proponemos intensificar la biología reproductiva que ayude a las especies más frágiles a dispersarse», aseguró.
Miguel Araújo, investigador del CSIC y del Museo de Ciencias Naturales de Madrid, ha desarrollado un estudio paralelo sobre cómo afectará el calentamiento de la Península –incluye Portugal– a la fauna. Los resultados que ha obtenido no difieren de la problemática que experimenta la vegetación. «Más del 51 por ciento de los vertebrados necesitará medidas concretas para ayudarlos a aclimatarse a sus nuevos entornos, ya que se va a producir una progresiva migración del sur al norte de la Península», explica en su informe. Las especies que ya hoy amenazan con desaparecer, lo harán a finales de siglo. «El oso pardo, el lince ibérico o el quebrantahuesos, que viven en hábitats muy localizados, no existirán dentro de cien años», según las previsiones del grupo de expertos que ha dirigido Araújo.

La escasa capacidad de movimiento de los anfibios los convierte en la especie más amenazada. Entre 2070 y 2100, el 85% se extinguirá del 30% del territorio peninsular, frente al 63% de las aves y al 67% de los reptiles y de los mamíferos.