Junior padrino en la boda de su hija Carmen por Jesús Mariñas

Asombró que Ana Rosa Quintana y hasta el Padre Ángel –que lleva el nombre que corresponde a su casi santidad– no disfrutaran de la cena-homenaje montada al objeto de recaudar fondos para su múltiple beneficencia.

La próxima boda de Chayo Mohedano da mucho que hablar
La próxima boda de Chayo Mohedano da mucho que hablar

Ana Rosa se excusó con un «madrugo mucho», aunque duerme tres horas más que una Susanna Griso que se levanta con el alba a fin de iniciar un programa con un buen repaso a la Prensa que Ana Rosa sólo hojea, ya hábil en detectar lo más sobresaliente del día. Fue en el hotel Miguel Ángel y causó revuelo la reaparición de Junior, ahora que el clan fumó la pipa de la paz, que menuda había liado el filipino negándose a repartir la herencia de la gran Rocío Dúrcal.

Rosa Clará tiene casi rematado el traje casamentero que su hija Carmen Morales lucirá en su boda donde, previsiblemente, y si la cosa no se gafa con nuevas angustias domésticas, Junior será padrino de ese bellezón que finalmente dará el sí al entregado Luis Guerra, ejemplo de paciencia, entendimiento y solidez amorosa. De ahí que vayan camino del altar.

Igualito que Chayo Mohedano que, siguiendo el nada encomiable ejemplo de la Esteban, vive apurando la fama de la gran chipionera. Dadas sus pretensiones como de vedette trasnochada, con auténtica limitación artística, hace carne viva lo benaventiano de «bienaventurados nuestros imitadores, porque ellos serán nuestros defectos». Histriónica e insorportable, exhibe aires de diva añeja enfundada en un vestuario como exhumado de los archivos de Colsada. Pues bien, prepara enlace con un íntimo de María de Mora y Lucía Lapiedra, buenas tarjetas de presentación de un personaje rendido a los encantos y a la carnaza sobresaliente de la hija del polémico Amador y la enredadora Rosa Benito, a quien Jorge Javier bautizó como «la venenito».

La casadera y el sobrino de María del Monte eran tal para cual, y Antonio Tejado padece lo que nunca imaginó de una relación que le hizo padre, verdugo y ahora víctima de un resentimiento acaso basado en el amor insuperado. Sólo se odia así a quien más se ama. Chayo vendió exclusiva y sacó portada del «¡Hola!» y calló boca y embarazo tres días antes al ser entrevistada «a fondo» por María Teresa. Nada dijo de su gravidez ni del casorio, y hasta Mila Ximénez lo encubrió para no dejar a «la venenito» en evidencia. Para mí lo imperdonable es la puñalada trapera que le dio a una entregada Campos, admiradora de Rocío y su clan más allá de la muerte. Doble manera de retratarse, pero que diferentes actitudes.