Zapatero dibuja con el PSOE el guión sucesorio para después del verano

Hace ya algunos meses que un alto dirigente del PSOE, ante la pregunta de si Zapatero desvelaría antes o después del 22-M su futuro político, respondía: «Zapatero y el PSOE harán lo que determinen las circunstancias». Acertó de lleno sin duda uno de los socialistas que más ha hablado con el presidente del Gobierno sobre este asunto, que más escenarios ha analizado y que más consejos le ha dado al respecto.

Zapatero se reunió ayer en Moncloa con el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu
Zapatero se reunió ayer en Moncloa con el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu

Porque nadie sabe lo que ha podido pasar por la cabeza del secretario general del PSOE cada vez que escuchaba a uno de sus barones emplazarle a resolver el culebrón sucesorio antes de las elecciones municipales y autonómicas, pero si alguna vez pensó en seguir el consejo, las circunstancias le han llevado a cambiar de planes. Ya dijimos la semana pasada (LA RAZÓN del 25-3-2011) que el presidente había decidido frustrar los planes de quienes le presionaban para que el próximo sábado, ante el Comité Federal del PSOE, despejara la incógnita, que así se lo había hecho saber a sus más estrechos colaboradores y que había pedido a algunos que enfriaran la expectación creada en torno al Comité Federal del 2 de abril. ¿Los motivos? La delicada situación económica, las reformas pendientes, la intervención militar de Libia, los movimientos internos en el PSOE ante un inmimente anuncio de retirada y las consecuencias que pudieran derivarse de una renuncia anticipada tanto en clave nacional como internacional para España.

Así las cosas y con la decisión ya tomada, el presidente simultaneará esta semana su agenda de Gobierno con la elaboración del discurso que ofrecerá ante el Comité Federal del PSOE el próximo sábado. Y, según fuentes socialistas, ya trabaja con su núcleo duro en el calendario que esbozará ante el máximo órgano entre congresos del partido. El diseño pasa por recuperar el que debiera haber sido siempre, para algunos, el calendario natural del partido: uno, meterse de lleno en la campaña electoral de las municipales y autonómicas con el convencimiento de que el resultado será mejor de los esperado y dos, tras el verano abrir el melón sucesorio. En septiembre será pues cuando el presidente anuncie publicamente que no se presentará a un tercer mandato. A seis meses de las generales, el argumento de un presidente interino caerá por su propio peso, ya que para entonces faltarán sólo tres meses para la disolución de las Cámaras.

La duda es si, tras el verano, el PSOE elegirá a su próximo líder en primarias o en un congreso extraordinario. Pero la mayoría cree que serán los resultados del 22-M los que determinen la conveniencia de uno u otro escenario.

El presidente tiene previsto además hablar esta misma semana con los principales barones del PSOE para detallarles su hoja de ruta antes del cónclave del próximo sábado. De hecho ayer algunos de ellos estaban a la espera de la llamada de Zapatero. «Tal y como se han desarrollado los acontecimeintos, lo más sensato a estas alturas es dedicarse a la campaña electoral, y después despejar lo que haya que despejar», confesaba un destacado barón. Así será. Y así lo admitirá el PSOE a la espera de saber cuántos barones estarán, tras el 22-M, en disposición de participar en la «juerga sucesoria».


El PSC también pide aparcar el debate
El viceprimer secretario y portavoz del PSC, Miguel Iceta, aseguró ayer que ahora no es buen momento para abordar la eventual sucesión del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el caso de que finalmente no se presente a la reelección y pidió al presidente que «cierre» dicho debate y lo aplace hasta «el final de la legislatura», porque «es momento para gobernar y para la estabilidad». «No es momento de incertidumbres, no conviene en estos momentos anunciar eventuales relevos», aseguró Iceta en la rueda de prensa posterior a la ejecutiva del partido, que además recalcó que existe «unanimidad» entre los socialistas catalanes en este aspecto, incluida Carme Chacón, la ministra de Defensa, que también asistió a la reunión.