ETA amenaza de muerte a los empresarios en plena tregua

ETA hace lo que dice, por más que algunos se empeñen en tratar de interpretarla y ofrecer una imagen de la banda plena de deseos de paz y armonía.

Las cartas de extorsión llevan unos códigos alfa numéricos, de 14 caracteres, que han sido borrados para que ETA no identifique a los que denuncian
Las cartas de extorsión llevan unos códigos alfa numéricos, de 14 caracteres, que han sido borrados para que ETA no identifique a los que denuncian

MADRID - El texto de las últimas cartas de extorsión a empresarios recibidas el pasado mes, algunas nuevas y otras de «recordatorio», para los que no han pagado, no dejan lugar a dudas sobre las intenciones de la organización criminal: robar dinero para mantener sus infraestructuras y, llegado el caso, atentar contra los industriales que se mantengan firmes ante el chantaje. LA RAZÓN adelantó, en su edición del pasado 7 de octubre, que el «comando Imanol» tenía, entre sus objetivos, el asesinato, en los primeros meses de este año, de un empresario de Irún, al que habían vigilado.

En el comunicado en el que anunciaba el cese de las «acciones ofensivas» y, en la entrevista posterior, que publicó «Gara», ETA dejaba claro que no renunciaba al llamado «impuesto revolucionario». Como ocurrió durante el alto el fuego de 2006-2007, los representantes de su brazo político y los sectores empeñados en llevar al Gobierno a una nueva negociación intentan enmascarar las intenciones de los pistoleros. Como ocurre siempre con los terroristas, la realidad se impone.

En las cartas recibidas durante los tres últimos meses, incluido septiembre, ETA ha subido el montante de las cantidades que exige y, en algunas de ellas, la cifra es de 400.000 euros. Antes de la desarticulación del «comando Imanol», algunos expertos sostenían que trataba de «hacer caja» para mantenerse durante una nueva tregua.

La opinión más extendida ahora entre los que luchan contra la banda es que intenta reorganizarse a partir de un pequeño núcleo de individuos (a los que suponen ajenos a las investigaciones policiales en marcha) y, para eso, hace falta dinero.

LA RAZÓN ha tenido acceso a algunas de las últimas cartas recibidas, que se reproducen en estas mismas páginas, y en las que se han borrado todos los datos que pudieran identificar a los empresarios que han tenido el valor de poner en conocimiento de las Fuerzas de Seguridad la extorsión que sufren. Se han suprimido los códigos alfa numéricos, de 14 caracteres, que identifican al industrial, la fecha de remisión y la cantidad exigida.

El texto de una de las cartas «recordatorio», enviada por la banda a uno de los industriales que no están dispuestos a pagar, resulta contundente: «Euskadi Ta Askatasuna (ETA) se dirige a Ud. para recordarle que la petición económica de (aquí ponen la cantidad) euros realizada (figura la fecha) sigue vigente. A pesar de que nos hemos puesto en contacto con usted varias veces, pasados casi (la cifra) años desde que realizamos la petición, no ha dado muestras de voluntad para hacer frente a dicho pago». «Por todo ello, le conminamos a que pague LO ANTES POSIBLE (en mayúsculas, en la carta) una considerable parte de esa deuda para que podamos acordar la forma de pago de la parte restante. De no ser así, usted será el único responsable de las futuras medidas que podamos adoptar». «Nos despedimos esperando una rápida y positiva respuesta», concluye.

En las cartas de petición inicial, lo que demuestra que ETA incluye constantemente a empresarios en su relación de extorsionados, aparecen unos primeros párrafos en vascuence y un resumen en español al final, ya que «desconocemos su grado de dominio del euskera y previendo problemas de discreción a la hora de conseguir que le traduzcan la presente».

«ETA se dirige a Ud para reclamarle una ayuda económica de (aquí figura la cantidad). Para abonar dicha cantidad debe dirigirse a los habituales círculos de la izquierda abertzale, manteniendo una discreción extrema y absteniéndose de poner en conocimiento de cualquier cuerpo policial la existencia de esta relación entre ETA y Ud. El pago lo efectuará en billetes de 20, 50 y 100 euros. El no responder positivamente a esta petición le haría acreedor a las medidas que ETA decida aplicar contra Ud y sus bienes», dice el texto en español.

Agrega que «mientras Euskal Herria siga bajo el dominio de los Estados francés y español, y sus ciudadanos obligados a subvencionar la maquinaria represiva e institucional, negadora de sus derechos como pueblo, las necesidades económicas para llegar a una situación de plena democracia van a ser muy grandes».


«No es para un lucro personal»
- «Queremos recordarle que la cantidad exigida no tiene en absoluto como objetivo el lucro personal o colectivo, sino la defensa de los derechos de Euskal Herria, como lo venimos demostrando durante largos años los militantes de ETA, sufriendo la cárcel, el exilio, la deportación o incluso con la entrega de nuestra vida», aseguran en la carta.
- Los hay que pagan: «Conscientes de esa situación y a pesar de conseguir su capital explotando a los trabajadores, contribuyen económicamente a crear Euskal Herria».



ANÁLISIS
Robar para seguir existiendo
- ¿Qué sentido tiene que ETA mantenga el chantaje?
–Es la mejor prueba de que no tiene la menor intención de disolverse. En anteriores treguas, en las que se dijo que eran las «definitivas» (como ahora), ya lo hizo, y los resultados son conocidos.


- ¿En que va a utilizar ahora el dinero que roba?
–Fundamentalmente, para reorganizar sus infraestructuras. ETA la logrado formar un núcleo muy pequeño, que cree impenetrable a las investigaciones policiales, para alcanzar de este modo una mínima operatividad, que le permita volver a cometer atentados y dar una apariencia de que tiene cierta fuerza.


- ¿Se sabe cuántos empresarios pagan?
–Es difícil obtener este dato. Lo cierto es que la banda terrorista no parece tener ningún problema para cubrir su presupuesto anual, que es de unos dos millones de euros. Si nadie cediera al chantaje y a la extorsión, hace años que ETA habría desaparecido. Eso es lo realmente lamentable.


- ¿Además de la extorsión, qué otras actividades realiza durante las «treguas»?
–Cualquiera que le haga falta para mantener engrasada su organización. No se puede descartar que, como ocurrió en 2006, roben armas o realicen cursillos para adiestrar a nuevos terroristas. Y, llegado el momento, que perpetren un atentado sorpresa.