Bankia pide calma en una sesión de vértigo en Bolsa

Sólo desde la nacionalización, sus acciones se dejan 1.412 millones. Ayer llegaron a ceder casi un 30% y cerraron con una caída del 14,08% 

MADRID- Bankia y el Gobierno trabajaron durante todo el día de ayer tratando de calmar a clientes e inversores de la entidad, pero el rodillo del mercado no tuvo misericorida con el banco que preside José Ignacio Goirigolzarri, que se hundió en Bolsa. Los 4.465 millones que prestó el FROB en 2010, reconvertidos en acciones del valor, más los entre 7.000 y 10.000 millones comprometidos por el Ejecutivo para reflotar la marca que integra a las siete cajas fusionadas hace un año no han logrado calmar las aguas.

Las acciones volvieron a desplomarse ayer un 14,08% –hasta los 1,42 euros por acción, cuando en su debut, en julio de 2011, la acción de Bankia cotizaba a 3,75 euros–. Pero pudo ser peor. La cotización rozó la tragedia a medida mañana, cuando caía un 29,24% sin que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CMNV) pudiera hacer nada por evitarlo. La entidad se ha dejado unos 2.400 millones de su valor en las últimas diez jornadas consecutivas en rojo en el selectivo madrileño y sus títulos han retrocedido un 60,45% en lo que va de año. Una pérdida agudizada en las últimas dos semanas, en las que se acumula el 50% de la caída. En números redondos: la entidad valía en Bolsa 7.477 millones de euros en julio pasado; ayer, 2.835 millones. Casi 4.642 millones se han evaporado en el parqué. De ellos, 1.412 millones se han perdido desde el anuncio de nacionalización del pasado 9 de mayo.

Aunque durante la jornada bursátil hubo parones técnicos en la cotización, la CNMV advirtió de que las grandes oscilaciones que sufre Bankia no justifican que se suspenda su cotización, dado que la normativa actual no contempla esa posibilidad y hacerlo supondría privar a los accionistas del acceso a la liquidez en caso de desprenderse de sus títulos.

Con el ladrillo a cuestas
Las dudas sobre la capacidad de liquidez del grupo de cajas de ahorros (Caja Madrid, Bancaja y otras cinco entidades) eran un rumor constante antes de la nacionalización, un problema para los depósitos superiores a los 100.000 euros por titular y cuenta. Contra todo pronóstico, la entrada del Estado parece haber puesto en alerta a algunos clientes, que están reaccionando de forma inesperada a la inyección de capital público. Una tendencia que podría no remitir en lo que queda de semana, con una acumulación de órdenes de venta, pese a los llamamientos a la calma tanto del nuevo equipo directivo como del Ministerio de Economía.

El anuncio de que Bankia es la entidad que más dinero tendrá que poner en provisiones adicionales sobre sus activos inmobiliarios para cumplir con las nuevas exigencias de la reforma financiera del Gobierno, con 4.722 millones de euros, que se elevan a 4.813 millones al sumar los 91 de las provisiones de su matriz (BFA), tampoco ha ayudado a enfriar los ánimos de los inversores.

Los títulos de Bankia entraron en barrena desde que el auditor Deloitte se negara a rubricar las cuentas anuales de 2011 por sus diferencias de valoración con el antiguo equipo gestor encabezado por Rodrigo Rato. Hasta que no se despejen esas dudas, la amenaza de una retirada masiva de fondos planea sobre el banco. La rebaja de la calificación crediticia de la agencia Moody's para toda la banca española incidirá también en la sesión de hoy, aunque Bankia no estuviera entre las entidades castigadas por la firma estadounidense.

 A favor de Bankia juega que buena parte de los clientes de la entidad arrastran un alto grado de fidelidad con las siete cajas que se fusionaron en diciembre de 2010, en las que tienen depositados sus ahorros desde hace años. A esto hay que sumar una amplia cartera de productos de inversión a largo plazo que retienen el capital hasta que expire el plazo suscrito bajo penalización. Estas bazas pueden ofrecer algo de aliento a corto plazo a la complicada evolución del banco, pero de nada servirán si no hay detrás un sólido plan de saneamiento.
Mientras tanto, los empleados de Bankia han comenzado a promover la compra de acciones para evitar el desplome en Bolsa. Bajo el lema «Yo compro Bankia. ¿Y tú? ¿Nos unimos?», los empleados difundieron un comunicado con el que quieren lanzar un mensaje de confianza. «Creemos tanto en el proyecto que invertimos nuestro propio dinero», señalaron.

 

33 millones invertidos en comprar acciones propias
Bankia ha invertido 33,24 millones de euros en comprar acciones propias desde el pasado 7 de mayo, fecha en que Rodrigo Rato dimitió de la Presidencia y propuso como sustituto a José Ignacio Goirigolzarri ante la inminencia de la nacionalización parcial de la entidad. Ésta ha adquirido sendos paquetes de títulos desde el inicio de la semana pasada a un precio que oscila entre los 2,368 euros y los 2,069 euros por acción, y ha elevado así su autocartera desde el 3,286 por ciento del pasado mes de abril hasta el 4,319 por ciento del capital, según los últimos registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

Goirigolzarri: «La entidad es solvente y la actividad del grupo es normal»
El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, insistió ayer en que la entidad es «tremendamente solvente» para tratar de insuflar algo de confianza a los clientes en unos momentos «sumamente convulsos» y en los que la actividad del grupo ha sido «básicamente normal». En declaraciones a Efe, el máximo responsable del grupo incidió en que todos los clientes del banco se tienen que encontrar «muy confiados y muy seguros». «Y no sólo lo decimos nosotros, los que trabajamos en Bankia, sino que así lo ha declarado el Banco de España y el Gobierno», remarcó Goirigolzarri. El mensaje del nuevo presidente llegó poco después de que Bankia asegurara a la CNMV que todos los clientes con ahorros en la entidad podían estar «absolutamente tranquilos» sobre la seguridad de su dinero.