Ingeniería

Un concesionario obligado a devolver el importe de un coche que vendió con taras

Un concesionario de Madrid deberá devolver a un cliente los 30.000 euros que éste pagó por un coche en 2006 y que desde el principio presentaba vicios ocultos, lo que motivó continuas revisiones que ocasionaron «dudas a la seguridad del vehículo adquirido, por no reunir éste las prestaciones habituales de un bien del mismo tipo»

Radiografía del sector del automovil
Radiografía del sector del automovillarazon

Así consta consta en la sentencia dictada por el titular del Juzgado de Primera Instancia número 7 de Madrid, Lorenzo Valero, a la que ha tenido acceso LA RAZÓN. La empresa condenada ha anunciado recurso ante la Audiencia Provincial.

La demanda fue presentada por el abogado Álvaro Morales Lozano, en representación del también letrado José Luis López García, que fue quien compró en mayo de 2006 el vehículo. El magistrado admite íntegramente la demanda y rechaza incluso la petición que, de forma subsidiaria, presentó el concesionario para que la devolución de la cantidad se ajustara al valor real del coche en estos momentos. Y ello porque, afirma el juez, «la depreciación invocada no es imputable al comprador».

El 2 de junio de 2006 se matriculaba el vehículo en cuestión y a los 17 días ya tenía que realizar la primera visita al taller, para que se revisara «un ruido en la parte trasera». El problema, lejos de solucionarse, persistió, por lo que el 14 de julio tuvo que regresar nuevamente, «debiendo cambiarse el eje trasero, con 1.019 kilómetros, elemento esencial del vehículo, más tratándose de un vehículo todoterreno». No acabaría el año, con cinco meses «de vida» del coche, cuando realizó la tercera visita donde, «sin consentimiento» del comprador, se le cambió la bomba de vacío.

En 2007, el coche tuvo que «visitar» hasta en diez ocasiones el taller para distintas reparaciones, en una de ellas para reparar los airbargs del techo y revisar la dirección del vehículo, «elementos esenciales en la seguridad de la persona», señala el juez. En los años siguientes se repitió esa dinámica.

A la vista de que el coche presentaba esos problemas desde el principio, el comprador, que denunció «fallos de vital importancia» del vehículo, solicitó en junio de 2007, cuando el coche tenía un año de uso, la devolución del importe o la sustitución por otro nuevo, lo que no fue aceptado por el concesionario. Ello fue lo que motivó que el comprador, abogado de profesión, presentara la correspondiente demanda.

El magistrado en su resolución parte de la constatación de una continuada «reparación o comprobación de elementos eléctricos o de dirección», problemas en el embrague, etcétera. Una serie de problemas que, afirma el juez, «evidencian una serie de defectos afectantes al núcleo del comportamiento del vehículo, a su rendimiento al circular, que generan no sólo constantes molestias, sino también situaciones de peligro, al margen de una necesidad continua de reparaciones, lastrando el uso del automóvil y frustrando el derecho del comprador». Muchos problemas se originaron dentro del período de garantía del vehículo.

«Dudas en la seguridad»

Una situación, añade la sentencia, que provoca la «lógica preocupación sobre el correcto funcionamiento, ocasionando dudas en cuanto a la seguridad» del coche.
Estas circunstancias determinan que la depreciación del vehículo no se impute al comprador, como pedía el concesionario de forma subsidiaria en su contestación a la demanda.


CLAVES
COMPRA DEL VEHÍCULO
El vehículo, un todoterreno, fue adquirido en mayo de 2006 y matriculado el 2 de junio. El precio pagado fue de 30.000 euros. El propietario lo devolvió a finales del pasado mes de enero.
PRIMEROS FALLOS
A los 17 días de la adquisición, el vehículo visitó por vez primera el taller. Con poco más de un mes, se le tuvo que cambiar el eje trasero, un «elemento esencial».
DIEZ VISITAS EN UN AÑO
2007 fue un año en el que las visitas para reparaciones fueron continuas, hasta en diez ocasiones, algunas para revisar elementos tan importantes como los airbags.
PETICIÓN DE DEVOLUCIÓN
Ante el hecho de que los problemas no cesaban, el propietario, a través de un burofax, pidió la devolución del dinero o la sustitución por otro vehículo, sin tener respuesta positiva.
SITUACIONES DE PELIGRO
La sentencia señala que los fallos detectados generan «no sólo molestias, sino también situaciones de peligro, al margen de una necesidad continua de reparación».
GARANTÍA DE LOS COCHES
«La ley regula las garantías de la venta de coches para que con prontitud y en los plazos previstos se resuelvan los problemas y posibles deficiencias de los objetos vendidos».