El Senado aprueba la reforma de las pensiones de Sarkozy

La reforma de las pensiones superó ayer sin problemas el penúltimo trámite legislativo, y sin embargo, el más incierto, pues el Senado es la única cámara en donde el grupo conservador del presidente Nicolas Sarkozy no es mayoritario.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy
El presidente francés, Nicolas Sarkozy

PARIS-La versión definitiva del proyecto de ley más ambicioso y polémico del mandatario francés, que retrasa la edad legal de jubilación de los 60 años actuales a los 62, fue aprobada por 177 votos a favor y 151 en contra, al término de un encendido debate, por parte de la oposición de izquierdas, al que se sumaron, ante las verjas del Senado, las airadas protestas de un millar de estudiantes que ayer no lograron, pese a sus llamamientos, una masiva movilización en todo el país.
En la Asamblea Nacional, la ratificación de la ley será hoy una mera formalidad. En la Cámara baja, los diputados conservadores son mayoría y la reforma, tras su paso por la comisión mixta paritaria este lunes, quedará así lista para su promulgación a mediados de noviembre.
El presidente francés no podrá rubricarla antes porque a petición del Partido Socialista, en un último intento desesperado de impedir la reforma, el Consejo Constitucional deberá dar su veredicto sobre la constitucionalidad de algunas enmiendas incorporadas al texto final. Como la que autoriza a los padres con más de tres hijos que se acojan a una baja por paternidad, seguir jubilándose a los sesenta y cinco con la pensión máxima aun sin haber cotizado todos los años, y no a los 67 como contempla la nueva ley para el resto de cotizantes.
Pero además de la victoria legislativa el presidente galo puede también declararse vencedor en el pulso a los sindicatos, cuyo movimiento se ha desinflado en estos días. Ayer tres refinerías de las doce que estaban en huelga levantaron los bloqueos mientras el suministro del carburante se restablece progresivamente en el 20 % de gasolineras aún afectadas. Una vuelta paulatina a la normalidad que podría convertir la jornada de huelga y manifestaciones convocada mañana en una movilización a medio gas.