Coca cola levanta un edificio con «forro solar»

La compañía ha hecho su propia apuesta verde con un edificio ecológico. Además, busca reducir a nivel mundial el uso de agua en un 20% en 2012, usando poco más de dos litros por cada litrode refresco 

Recordando aquello de «un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad», la perspectiva de las decisiones también puntuales de las grandes multinacionales se revelan a veces como algo esperanzador. Coca Cola tiene muchos retos por delante, desde encontrar nuevos envases para sus refrescos hasta reducir su consumo de agua, la materia prima base de su negocio. La compañía ha hecho su propia apuesta: reducir a nivel mundial el uso de agua un 20 por ciento en 2012 (en 2010 en España se ahorró hasta un 14 por ciento, según datos de Coca Cola) y llegar a los más eficientes niveles europeos de uso de poco más de dos litros por cada litro de refresco. Un paso lo ha dado con su nueva sede administrativa, en la que el uso eficiente del agua es protagonista, con ahorros de hasta el 40 por ciento.
Decidieron construirse un edificio a medida con la colaboración de WWF, Arup, etc., y siguiendo las especificaciones del más exigente de los certificados, el LEED del US Green Building Council americano. Se ha demostrado que «es posible construir de manera sostenible y el LEED sirvió de estándar y referencia», explica Juan José Litrán, director de Relaciones Corporativas de Coca Cola España. Sus socios en el proyecto asumieron el reto: «Hace unos años, Coca Cola se sumó a la voz de alarma de las ONG en el mensaje del cambio climático», detalla Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF España. El resultado son dos edificios conectados en ángulo y diseñados por el estudio De la Puerta + Asensio a orillas de la M-40 madrileña, galardonado con la categoría Oro en los «Oscar» de la eficiencia energética y la sostenibilidad en construcción.

«Free cooling»
La estela del agua conduce en este edificio hasta su propia sala de tratamiento. Aquí se almacenan y tratan la lluvia y las aguas grises provenientes de duchas y lavabos. Son ocho depósitos de 5.000 litros cada uno, más un decantador de 3.000 los que purifican el agua que posteriormente será reutilizada en baños y riego de las zonas verdes. Estas últimas son de plantas de bajo consumo y autóctonas, como el romero o la hiedra. En cuanto al uso de energías renovables, en la cubierta del edificio A (el más alto, con cinco plantas) se distribuyen 140 módulos fotovoltaicos con una potencia instalada de 24 kW pico y 16 paneles térmicos que cubren, «en proyecto, el 70 por ciento de la demanda de agua caliente de lavabos, duchas y cocinas», explica Susana Pliego, directora de Medio Ambiente y Seguridad Laboral de Coca Cola.


La climatización se sirve de la impulsión por falso suelo (el aire se impulsa desde abajo a una temperatura de 19ºC), se recupera el calor del aire de extracción y se utilizan sistemas «free cooling», es decir, se introduce el aire del fuera cuando la temperatura y humedad exterior son idóneas como en las primeras horas del día en primavera y verano. En cuanto a la iluminación, 517 LED y lámparas de bajo consumo distribuyen luz artificial, aunque se ha canalizado de diversas maneras la luz natural de Madrid para hacerla llegar hasta el corazón del edificio. Cuatro captadores solares en la cubierta toman los rayos del sol y comunican la luminosidad a las escaleras interiores a través de cables de fibra óptica. En las salas de reuniones se abren conductos solares (llenos de espejos) que reflejan la luz del sol y que son, además, regulables. El edificio se proyectó hacia el sur, evitando la incidencia directa en verano gracias a una doble piel característica ,y los techos son de piedra reflectante para evitar la absorción de calor.


La madera cuenta con certificado FSC, el 11 por ciento de los materiales en moquetas y mobiliarios es reciclado y el 30 por ciento es regional (una especificación del Usgbc que requiere el uso de materiales provenientes de áreas a menos de 800 km de la construcción para evitar en lo posible las emisiones de CO2). Sin embargo, lo que resulta más palpable para los 200 trabajadores de la compañía es la comodidad de trabajar en un espacio de 23.000 m2 edificados, y los servicios como canchas de baloncesto, el aparcamiento para bicis o el acceso que se facilita con un «shuttle» especial desde el metro hasta la sede y viceversa.