El hueso de Borrell por José Luis Fernández Peña

Una falsedad arrastrada durante una década no se convierte en verdad por más que haya apóstoles de la mentira que se empeñen en mantenerla. Viene a cuento esta reflexión a propósito de lo publicado sobre supuestos apoyos de Felipe González a los candidatos en el Congreso del PSOE y, específicamente, por el énfasis de Borrell en meter a Bono en la mochila de González, o viceversa. Dice Rubalcaba que Felipe se ha «pringao» con él y le replica Borrell que tal abrazo le producirá mal fario, igual que le ocurrió a Bono. Tal afirmación, como dicen los niños, es mentira cochina. Sostener que Felipe apoyó a Bono es tanto como afirmar que la autovía Madrid-Valencia atraviesa las Hoces del Cabriel.
Felipe, que ciertamente siente gran aprecio por José Bono, durante el 35º Congreso Federal se deshizo en «mimitos» hacia el manchego, pero luego cambió de montura. Muy de Felipe y muy humano. Le ocurrió con Zapatero lo mismo que con el ingreso de España en la OTAN: de entrada, no, pero luego…

Esa mentira piadosa que esgrime Borrell con el honesto propósito de apoyar a Chacón es tan simpática como otra de las tontunas que a la gente bien informada debe producir risa floja: «Bono era el candidato del aparato». Si González trabajó sutilmente por Zapatero y Guerra obsequió con 100 votos de Matilde Fernández al candidato leonés, que me digan con quién estuvo «el aparato».

El día después de que Bono anunciara en Toledo su candidatura, los periódicos titulaban: «Bono ofrece a Felipe la Presidencia del PSOE y éste la rechaza». Ese mismo día, Bono y Felipe comían juntos en una finca de Albacete. De camino, Felipe llamó a la SER, ¿verdad, Antonio?, para desmentir a Bono. Vaya con los apoyos, amigo Borrell. A otro perro, con ese hueso.