FGV pide al Gobierno que pague parte del billete de metro

VALENCIA- El transporte público es deficitario, el precio del billete solo cubre una parte del coste del mismo, pero la empresa pública que gestiona el metro no puede tener pérdidas. Difícil ecuación.

De media, cada usuario aporta el 59,03 por ciento de lo que realmente cuesta un viaje. El resto, lo cubre la Administración. La diferencia con respecto a ciudades como Barcelona o Madrid, es que el Gobierno central, se hace cargo de la mitad de ese déficit y el resto lo aporta el Gobierno autonómico. En Valencia, desde 2003 no se produce esa cofinanciación por parte del Ejecutivo central.

Este es uno de los motivos que la directora gerente de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV), Marisa Gracia, apunta como causantes de la situación financiera que atraviesa esta empresa. Por ello, exige que el Ministerio de Hacienda retome el denominado «Contrato Programa». De hecho, la consellera de Infraestructuras, Isabel Bonig, ya ha anunciado que mantendrá una reunión con los responsables de Hacienda para tratar este asunto, que es fundamental para abordar la situación de reconversión por la que deben pasar todas las empresas públicas valencianas.

Como el resto, FGV está colaborando con la consultora Deloitte en la elaboración de un plan de saneamiento, que debe estar terminado para finales de junio.

En 2009 comenzó a elaborarse un plan de eficiencia que ha conseguido ahorrar 12 millones de euros en gasto corriente. Fundamentalmente se ha logrado reduciendo el número de horas extras de los trabajadores, la contratación de empleados temporales y dejando sin cubrir jubilaciones. La negociación de los contratos de mantenimiento forman la otra pata de este plan.
Estas medidas se han marcado como objetivo que el ahorro conseguido en 2015 permita reducir el gasto un 15 por ciento con respecto al año 2009, cuando se inició el plan. Gracia explicó que estos ajustes deben hacerse de manera progresiva, puesto que para muchos de ellos es necesaria la colaboración de los viajeros. Por ejemplo, en la reducción de personal en las estaciones. También hay que formar trabajadores.

La privatización de algunas de las líneas o la supresión de las más deficitarias no se contempla como opción para reducir los gastos.