Europa

Al Qaeda detrás del terror de Nigeria

Boko Haram surgió en Nigeria en 2003, comenzó su actividad terrorista en 2009 y ha perpetrado su ataque más mortífero hace justo una semana, acabando con la vida de al menos 185 personas. La milicia islamista que opera en el norte del país africano tiene como blanco las iglesias cristianas, las comisarías, los puestos militares, los bancos, los bares de cervezas e, incluso, la sede de Naciones Unidas en Abuya. Como su propio nombre indica: «La educación occidental es pecado». Destacan lo sofisticados que se han vuelto sus atentados en los últimos meses y la declaración de «guerra» a los cristianos del país más poblado de África, que se han visto obligados a huir de los estados del norte, de mayoría musulmana. Los analistas atribuyen este cambio en sus métodos y el aumento de su letalidad ha su creciente colaboración con la red terrorista Al Qaeda. También lo ha advertido el ministro de Exteriores del país vecino, Níger, Mohamed Bazum, quien ha constatado los vínculos del grupo terrorista fundado por Ben Laden con Boko Haram no sólo como instructor, sino también como patrocinador de la milicia nigeriana. «No hay duda de que Boko Haram y Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) están ligados. Un componente de Boko Haram ha recibido entrenamiento en los campamentos de AQMI en el Sahel, donde ha aprendido a manejar explosivos, otro en Somalia cono los Al Shabaabs», indicó Bazum durante una cumbre de Mauritania, Mali, Argelia y Níger sobre el grupo terrorista, a la que Nigeria pidió ser invitada.

Las últimas semanas de 2011 y las primeras de 2012 han sido testigos de su intensa actividad. En este primer mes los radicales islámicos ya han asesinado a unas 260 personas. El presidente de Nigeria, el cristiano Goodluck Jonathan, parece que empieza a tomarse en serio la gran amenaza que tiene dentro sus fronteras.

El director de la ONG Puertas Abiertas, Ted Blake, que trabaja en el país asegura que «está intentando conseguir que haya conversaciones entre musulmanes y cristianos», mientras ha iniciado operaciones policiales contra supuestos agentes infiltrados. El miércoles cesó al jefe de la Policía y a otros seis importantes cargos para, según sus palabras, «hacerla más efectiva y capaz de afrontar los emergentes desafíos de seguridad interna». Ayer, el presidente nigeriano hizo un llamamiento a la organización terrorista para que dejen de lado las armas y expresen sus demandas por la vía de la negociación. Para Jonathan Racho, director para África de International Christian Concern (ICC), no hay dudas de la colaboración entre Boko Haram y Al Qaeda. «Se han entrenado en otros países como Somalia, también en Sudán. Sus ataques son cada vez más sofisticados y usan armas de unos 2.000 dólares». Sostiene que la clave se la dió el obispo de Jos, Ben Kwashi: «Todos los líderes han recibido educación occidental y han vivido en Reino Unido, en Europa o en Estados Unidos. Sin embargo, en los estados del norte amenazan a padres e hijos si van al colegio, para que vayan a ‘madrazas', las escuelas islamistas, o apenas reciban estudios. Después no encuentran trabajo y son más fáciles de reclutar. Es sorprendente».

También se ha dado la alerta por la movilidad de los islamista de Boko Haram en el exterior. Racho recuerda que Kabiru Sokoto, uno de los autores del atentado de Navidad, en el que murieron unas 40 personas, iba a tomar un avión a Londres cuando fue detenido el lunes. La Policía le acompañó a casa para «inspeccionarla» pero en ese trayecto Sokoto logró huir. «Fue demasiado sospechoso tratar así a alguien tan importante para la seguridad de Nigeria: Boko Haram ya se ha filtrado en muchos organismos oficiales», denuncia Racho.

El aumento de la violencia ha provocado la huida de los cristianos del norte de Nigeria, lo que supone una victoria parcial para los islamistas. «Algunos nigerianos han vuelto al sur, donde hay libertad plena para los cristianos, otros han huido a otro país, a Níger», explica el director de la ONG Puertas Abiertas. En cuanto a los líderes cristianos del país, Blake asegura que «están abogando por mantener la paz, sin embargo, están llegando a un punto que están evaluando si se defienden o no. Los musulmanes que no están a favor de las acciones de Boko Haram, están pidiendo que cesen las acciones violentas».