Mónica Molina saca ventaja a Ana Belén en Turquía por Jesús Mariñas

Es oportunidad única ahora que el calor aún no aprieta y hay fresca brisa, para descubrir o recuperar las bellezas de la que ya es la cuarta potencia turística tras Italia, Francia y España. Bate records y de su impacto español ha influido la campaña permanente de la Pasión Turca, buen «remake» de la celebrada novela de Antonio Gala que Ana Belén y Pedro Olea llevaron al cine. Ella está a punto de debutar en Turquía con gran apoyo publicitario, aunque es prácticamente desconocida. La superan artistas como Concha Buika, todo un ídolo, o Mónica Molina. Sus discos arrasan y la negra mallorquina lleva tres conciertos en lo que va de año. El último fue este sábado en Esmirna ante 2.000 personas. Ella toca madera cuando le citan a Javier Limón, algo compartido por otras que estuvieron en sus poderosas manos de productor. Pero Buika se asentó en Miami quizá en pos de raíces caribeñas que mezclar con su ascendencia guineana. Me contó mucho al coincidir en el avión de Turkish y degustar una magnífica comida. También son estupendos los hoteles Barceló de la capital turca, uno de ellos con panorámica única sobre la Mezquita Azul. Asomarse a su terraza es tener delante las visitas al Gran Bazar, que cada día obtiene diez millones de euros vendidos tras el consabido regateo.

Estambul es modernísima pero está pegada a un pasado del que no renuncia. Lo perpetúa en la ciudad que tiene el mejor restaurante del mundo, un alarde de escalinatas y arañas descomunales que orlan el Palacio Cirigan a orillas del Bósforo. Desde allí se dominan sus dos enormes puentes iluminados donde se cobija el «Reina», antiguo refugio de baile y esparcimiento para Guti y Güiza, ya sólo un recuerdo en el fútbol turco. No los recuerdan bien porque sus follones y alegrías dejaron impronta como ahora lo hace el Shopping Festival que dura hasta el 29. Un mes entero dedicado a las rebajas en el exquisito centro comercial cinco estrellas de Instinya Park, donde Prada, Vuitton o Mango conviven bajo acristaladas galerías. Los descuentos van del 50 al 70 por ciento y tal rebaja la proclaman sus espectaculares vitrinas flanqueadas por Mercedes Benz o Rolls. Ví el diamante fancy de siete quilates más luminoso de cuantos conozco, y lo mostraba una simple joyería sin renombre igual que deslumbran en el Gran Bazar, donde el pasillo principal está coronado por una enorme bandera española extendida sobre 500 metros. Buen reclamo para nuestros cruceristas que apuran la visita al Topkai y sus impresionantes esmeraldas o incluso a la expo de Goya que es atractivo cultural: la montó el Instituto Cervantes que dirige Antonio Gil. Sorprende descubrir pinturas de un hermano del sordo, llamado Carlos, y un retrato de Martín Zapatero nunca exhibido hasta ahora. «La gran sultana» de José María Pou fue otro estreno mundial de esta «Cervantes» en estado de gracia.
Las compras con descuento y sin regatear son gancho que añadir a los muchos de esa ciudad con una vida nocturna que domina toda la rivera izquierda con sitios como el Angel Blue. También está Cirigan donde hay botellas de hasta 20.000 euros. Ahí no cabe el regateo.