Por Norma

La Razón
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Ya saben la norma de los miércoles: «Espejo público». Uno de los temas, los 55 fastuosos años que cumplía Norma Duval. Decía Rosa Villacastín que el actual novio alemán de la Duval la había cambiado para mejor. Le respondí que Norma, a la que conozco desde que tenía 17 años, siempre fue una mujer luchadora, muy trabajadora, ambiciosa, listísima, simpatiquísima, con una acusada vena catalana a la hora del ahorro y la inversión y un cariño y generosidad con familia y amigos que proviene de su vena andaluza. Tuvo un paréntesis que ella eligió cuando estuvo casada con el productor Frade, hombre nada dado ni a la foto ni a la cordialidad. Como las casualidades de la vida son frecuentes, al llegar al aeropuerto de Barajas camino de Alicante me encuentro con la vedette, que va hacia Mallorca, donde vive su novio, para celebrar con él el cumpleaños y marchar el fin de semana a Berlín, donde hay un encuentro hispanoalemán al que asistirá Su Majestad el Rey. Nos sobraba tiempo, ya se sabe que la puntualidad no es la mejor arma de las líneas aéreas, así que nos hemos puesto al día, como en los viejos tiempos. Me cuenta la preocupación por su madre y cómo sus hijos estupendos la cuidan mientras ella viaja, que tenía mucha ilusión por volver al teatro y lo tenía todo dispuesto de la mano del empresario Enrique Cornejo, pero no ha tenido más remedio que aplazarlo definitivamente. Ahora es responsable de seis hijos, los suyos y los de su hermana Carla, sin contar la enfermedad de su madre. El teatro exige mucho, seis días a la semana, y de esta forma no puede volcarse totalmente en su trabajo. Todo lo compensa, según me dice, el amor que vive intensamente con su apuesto germano. Incluso que viva en Mallorca le viene muy bien porque tiene la semana dividida entre las obligaciones y el placer con otro decorado tan interesante como Mallorca. Alguna «amiga» dirá que tiene más años de los que dice cumplir, pero de cualquier modo está magnífica.