Historia

«La daga de Rasputín»: Alocado regreso a Moscú

Director: Juan Bonilla. Intérpretes: Antonio Resines, J. Bonilla, Antonio Molero, Juan Luis Galiardo, María Barranco y Andrés Pajares. Guión: J. Bonilla y J. Andújar. Duración: 90 minutos. España, 2010. Comedia.

La Razón
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Lo saben Bonilla, Resines, Molero y Galiardo: «La daga de Rasputín», una especie de secuela «sui géneris» y por libre de «El oro de Moscú», pretende tan sólo entretener al respetable en unos tiempos donde la carcajada cotiza al alza. Bien. Lo malo es cuando la risa cuesta, y aquí cuesta media vida. Y no porque falle el casting, la mayoría, por otra parte, grandes cómicos todoterrenos acostumbrados a lidiar en peores plazas. No, «La daga de Rasputín», o la historia de un puñado de rateros desgraciados en pos de una joya legendaria que otorga un poder casi absoluto a quien la posea, le falla el guión, escaso, muy escaso de «gags» potentes o envenenados. O sea, que a pesar de la divertidísima regresión a la infancia de Resines (un actor capaz de darle vida a un preso cara de palo y, en el filme anterior, a su contrario, un carcelero brutal) y de contar también en el reparto con pesos pesados como un desaprovechado Pajares en el papel de militar nostálgico del comunismo soviético, de las numerosas fugas, del consabido e inútil golpe de humor escatológico, de los malentendidos y persecuciones alocadas, la película no pasar de ser un entretenimiento fugaz y demasiado evanescente. El propio Bonilla actor se merece más.