A mazazos para robar en la farmacia

Es la novena vez que atracan el mismo negocio: siete a mano armada y otros dos de madrugada.

Los ladrones utilizaron inhibidores para evitar que saltara la alarma de la farmacia
Los ladrones utilizaron inhibidores para evitar que saltara la alarma de la farmacia

MADRID- Carmen ya está cansada. No le parece normal que entren tantas veces a robar en su farmacia porque nunca han podido llevarse mucho dinero, no lo entiende. La madrugada del jueves fue, nada menos, que la novena vez en que los ladrones entraban en la farmacia de Carmen Calvo, en el número 21 de la calle Aurora Boreal. Fueron cinco encapuchados que se liaron a mazazos contra la luna para hacerse con una vía de entrada. Las imágenes captadas por las cámaras de seguridad muestran cómo, a eso de las 3:40 horas de la madrugada, los individuos acceden al establecimiento a través del cristal roto y se dirigen directamente hasta el final del establecimiento.

Según la propietaria, debían conocer bien los sitemas de alarma de la botica ya que «llegaron a gatas porque sabían dónde estabn los detectores de movimiento». Y es que, al fondo del local estaba loq ue los ladrones buscaban: la caja registradora. Para no perder mucho más tiempo, la desenchufan y se la llevan. Lo que se encontraron los cinco delincuentes cuando la abrieron debió dejarles bastante desilusionados: «cómo mucho 20 euros y todo en monedas de cobre», asegura Carmen, quien además sospecha que los cacos llevaban inhibidores de frecuencia porque las alarmas no saltaron, sino que fueron los vecinos de Vicálvaro los que avisaron a la dueña de la farmacia. «Tenemos todas las medidas de seguridad: cámaras de videovigilancia, detectores de movimiento... Todo para nada, porque yo me he enterado del robo por los vecinos», explica Carmen, que sigue sin comprender qué les lleva a los ladrones a asaltar con tanta frecuancia su farmacia. «Aquí viene mucha gente joven -que suele pagar con tarjeta- y muchos pensionistas, que suelen traer receta por lo que los medicamentos les salen gratis», explica la mujer, que abrió la farmacia en 2003. «Ya van siete atracos a manos armada y dos que han entrado cuando la farmacia ya estaba cerrada. Pero nunca se han llevado mucho dinero, porque no facturo tanto», aseguró.