Un libro une a intelectuales y toreros en favor de la Fiesta

La Razón
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Entre 1982 y 1992 se publicó la revista «Quites», una iniciativa encabezada por el poeta Carlos Marzal, en la que se quería unir la pasión por los toros con el mundo de las artes y de las letras. Algunos de los textos de esa y otras publicaciones han sido recogidos por el propio Marzal en «Sentimiento del toreo», libro que acaba de publicar Tusquets. Autores como Felipe Benítez Reyes, José Bergamín, Francisco Brines, José Manuel Caballero Bonald, Juan Luis Panero, Joaquín Sabina, Andrés Trapiello o Mario Vargas Llosa, pintores como Miquel Barceló, Ramón Gaya o Luis Gordillo y toreros como Antonio Bienvenida, Luis Francisco Esplá, Rafael de Paula o Ignacio Sánchez Mejías son algunas de las firmas que se recogen en esta obra que reivindica la tauromaquia como arte, constituyendo también una importante herramienta a tener en cuenta en el debate que sobre el futuro de los toros existe en Cataluña.Oportuno, no oportunistaMarzal hace tiempo que trabajaba en la edición de «Sentimiento del toreo» por ese motivo, según declaró a LA RAZÓN, «ésta no es una obra oportunista sino oportuna. A los toros siempre les van bien la polémica». El escritor es consciente de que la publicación coincide con el debate por la prohibición de las corridas de toros en Cataluña. Para el escritor «el antitaurinismo es tan viejo como los toros, pero estos han sobrevivido siempre y también lo harán ahora pese al uso político. Lo que me parece grave es que se esté instrumentalizando un elemento cultural que pone de acuerdo a todos, sean ricos y pobres, porquecarece de ideología y lo único que le importa es la emoción ante la faena». Sin embargo, si finalmente se acaban eliminando los festejos taurinos en Cataluña «hay una importante afición que se va a tener que ir a otros sitios, como a Francia, que es donde mejor se están haciendo las cosas». Los diferentes textos del «Sentimiento del toreo» inciden en el hecho artístico de la tauromaquia. «Es un concepto de emoción artística y estética, no una épica. Los toros son como un relato, con lo que se ve y lo que se cuenta y fabula», aclara Marzal. Todo ello se clasifica en esta obra en cuatro secciones: el sustrato teórico de la tauromaquia, los toreros explicando su experiencia en la Fiesta, retratos de matadores y la vivencia del aficionado.